A QUÉ VINE

A veces nos pasan cosas en nuestras vidas que nos hacen preguntarnos… ¿Para qué vine yo a este mundo?

A veces la rabia nos hace enfadarnos, llorar, pensar en desistir, otras veces precisamente esa misma rabia es la que nos hace venirnos arriba y pensar que vamos a dar lo mejor de nosotros mismos, resurgir.

Personalmente he tenido momentos álgidos y momentos muy bajos, en muchos sentidos de mi vida, en lo laboral, sentimentalmente, con respecto a los amigos y amigas, económicamente… y en tantos y tantos aspectos que la lista podría seguir hasta lo infinito.

Una de las cosas que más nos preocupa en general a todos es la salud.

Desde luego no vine a sufrir, pero sufro por muchas de las cosas que me han pasado y no puedo superar y cómo están en el pasado ya no las puedo arreglar.

La única solución es trabajar hoy, que será mañana mi pasado, para que mi futuro no sea preguntarme mañana ¿a qué vine? Y tener que responderme que sufrí por no cuidarme en aquello, o sufrí por no saber ver lo que pasaba con tal o cual persona, que tal o cual cosa la habría visto venir de haber sido más lista o previsora habiendo sabido sobre esto o aquello.

Hay que saber de todo, hay que ir poniéndose al día en todo, renovarse o morir.

El que no quiere estar al día muere en la ignorancia, y eso es estar muerto en vida y a eso sí que yo no vine.

Vine a vivir plenamente, vine a reír, gozar, saber, aprender, viajar, probar, sonreír, a tener curiosidad, a querer, a amar, y mil cosas más y todas ellas tienen una cosa en común, son todas ellas acciones positivas.

Preguntarme a qué vine y ver todo lo que llevo en la mochila, que son ya cosas negativas, como tú, como todos, imagino, que te estoy viendo la mirada perdida mientras repasas tus piedras en tu mochila vital, esas que te lastran el día a día… como a mí ¡no!

Yo no vine a eso, tampoco es que crea en una vida de color de rosa en la que existe gente que lo tiene todo, dinero, éxito, bienes, y solo por eso ya son felices, porque no baso la felicidad en lo material.

Pero cuando te ves en lo más alto del éxito, y vuelvo a insistir que hay muchas facetas de éxito, así como las había de vida y pasas con un golpe a lo más bajo, azotada por uno o dos, tres o equis episodios de tu vida te ves hundida.

Y vuelves a preguntarte ¿a qué vine?

Cuando te recuperas de los golpes, del batacazo inicial recapacitas y con el tiempo cargas pilas y te miras en el espejo viendo quién sigue a tu lado, quién se acercó a tu lado por el morbo de saber qué, dónde, quién, cuánto, cuándo, cómo y algunas preguntas más sobre la vida que has llevado y también ves quien no sigue a tu lado y los motivos.

Pese a que algunos motivos son ley de vida y muy duros, otros pese a lo jodidos que sean el paso del tiempo nos ubica en que ésas personas dónde mejor están es lejos de nuestras vidas porque la vida es sabia y ella sabiamente nos responde quién si, quien no, quién a veces, quién de lejos, quién nunca, quién para nada, quién vino a reírse y yo ahora lo sé…

Y con lo que sé obro.

Hay puertas que debemos cerrarlas, hay puertas que cuando se cerraron no debimos volver a permitir que las abra nadie, no por orgullo, sino porque no llevan a ningún lugar ya, pues son bosques secos, lugares muertos, a los que si alguna vez vine ahora sé que no quiero regresar.

Ahora puedo decirlo, ahora sé a qué vine.

VINE A SER LA MEJOR PERSONA QUE PUEDA SER, LA MEJOR VERSIÓN DE MI QUE PUEDA SER Y LO MÁS FELIZ QUE PUEDA, EVITANDO A GENTE TÓXICA.

CHER – Believe

 
 
 

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay