EL PASAJERO OSCURO

A veces le veía con el pensamiento perdido, la sonrisa ida.

Con el tiempo he aprendido a analizarle, con el tiempo los detalles van cobrando fuerza, pesan.

Sus pensamientos parecen como un cartel de letras de esos que van pasando con un anuncio, van desfilando sobre sus cejas y me dan miedo.

Al principio me extrañaba que viera solamente series de detectives, policiales, de investigación, criminalísticas, pero todo empezó a recrudecerse cuando por las mañanas ya no había media docena de canales sino cerca de cien y él veía casi siempre morbosos programas sobre crímenes que no terminaban bien, que eran imperfectos.

Una vez le pregunté y la respuesta hizo que mi sangre cristalizara en mis venas ralentizando cada bombeo durante unos minutos, incluso hoy siento la misma sensación en todo el cuerpo.

– Estoy pensando en matar a la mujer que hace años me humilló destrozándome la vida.

Aquel mismo día tracé un plan para sacar de mi vida a aquel sociopata psicópata al que, aun presumiendo de cazar a las personas y saber de qué pie cojean, nunca supe de qué iba.

Tenía que hacerlo de forma que pareciera a sus ojos que había tomado él la decisión y yo era la abandonada, era cuestión de estrategia y tiempo.

Sin embargo, tiempo era lo que menos me apetecía pasar con él… Ese hombre tiene un pasajero oscuro en su alma al que no quiero conocer, ni que piense que lo quiero humillar, no quiero estar en su línea de pensamiento.

BRUCE SPRINGSTEEN – 57 Channels and nothing on

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay