ÁNGEL Y EL LIBRO DE LAS MENTIRAS

Ángel tiene un problema con su memoria y otro aún más grande, que le gusta mentir. Le gusta y mucho, por diferentes motivos.

Ambos son incompatibles y juntos son incómodos, así que hace ya algún tiempo que se inventó un sistema muy curioso que le resulta efectivo.  Descubrió que la memoria le fallaba porque empezaba a faltar a citas que tenía apuntadas en un calendario de la cocina, pero al que no miraba jamás, pero sí veía a diario, olvidaba las caras de la gente, los nombres de gente con la que había tenido reuniones y a la que tiempo después volvía a ver…

Desde entonces lleva una especie de diario de sus mentiras y memorias, en él va escribiendo sus conversaciones, citas, y toma notas esquematizadas y muy organizadas de su vida, las organiza por fechas como si fuera un diario y lo resalta por personas y lugares para no olvidar las mentiras que va contando.

Nadie tiene que encontrar el diario, así que lo tiene a buen recaudo escondido en un lugar que cree a salvo, bien escondido.

Tiene novia, pero vive solo, se ven varios días a la semana, pero evita quedarse en su casa para no profundizar demasiado en la relación, si ella va a su casa no le deja quedarse hasta la mañana siguiente y siendo muy cortes, muy educado y atento se ofrece para llevarla hasta su casa, siempre tiene un viaje al día siguiente, o una reunión, ¡qué curioso!

Si las conversaciones en algún momento se tornan densas o profundas él suelta un chiste, no quiere que nadie conozca su parecer sobre ningún tema pesado, es mejor ser una persona graciosa que un cabrón por tener una opinión que caiga mal a unos o a otros, ser neutro es la mejor opción, antes que estar en un lado o en otro.

Aunque tiene novia oficial con la que queda para lo obvio, suele quedar con otras mujeres, tanto en la ciudad en la que vive y en sus alrededores, como en sus viajes por trabajo. Pero jamás repite una cita con ninguna chica fuera de su relación para evitar que ninguna mujer pueda pensar que tienen algo serio y se pueda encontrar con una situación controvertida a tres bandas.

El libro le ayuda a no equivocarse y cuando lanza una mentira la mantiene hasta el final para que sea como una coartada.

Pero no contaba con que Sonia tuviera una despedida de soltera que no le había comentado porque se suponía que iba a estar de viaje y coincidieron en una pequeña ciudad llena de universitarios alegres y alocados.

Ángel estaba sentado en un pub junto a una chica morena embutida en un vestido plateado muy corto, compartiendo un gin tonic y devorándose con los labios y las manos cuando Sonia entró viendo aquella escena desde atrás, pero reconociendo al que creía que era su novio formal desde hacía cuatro años.

Sin cambiar su sonrisa, con cara de póker les dijo a sus amigas, que lo eran desde el colegio, que aquel sitio tenía una música horrible y que era mejor ir a otro sitio, pero que iba al baño primero.

De camino al baño sacó varias fotos con su móvil y marchó de allí tan rota como decidida a saber qué pasaba con aquel gran desconocido con el que pensaba que había compartido cuatro años, bueno, en realidad sólo ella los había compartido, él por lo visto se compartía con más mujeres, o quizás aquella era la única.

Sonia estuvo en casa de Ángel unas cuantas veces más y cada vez que quedaban llegaba un poco antes de la hora con toda la intención y uno de esos días pudo ver aquel libro encuadernado en negro que él ocultó como si fuera un niño al que hubieran pillado en la escuela cometiendo alguna travesura.

Aparentando no estar pendiente se fijó perfectamente dónde guardaba a toda prisa aquél libro y cuando él se duchaba lo cogió para ojearlo y saber qué le ponía tan nervioso a aquel hombre gélido en extremo como para llevar una doble vida sin alterarse durante tanto tiempo.

Un simple vistazo le valió para sacar sus propias conclusiones que confirmaban mucho más que las sospechas que pudiera tener tras ver aquella escena con la chica del vestido plateado, y dónde estaba aquel cuaderno que parecía un libro había unos cuantos más.

La ducha sonaba todavía en el baño, le gritó que había recibido una llamada y tenía que salir por una urgencia, no se paró a escuchar la respuesta, nada de lo que él pudiera decirle ya podría ser interesante en modo alguno, mientras bajaba por la escalera le mandaba las fotos de él y la morena plateada a su móvil dejando el libro sobre la mesa del comedor.

Él jamás volvió a saber de ella, nunca respondió a sus llamadas, ni a sus mensajes.

Nunca se atrevió a pasar por su casa, o por su trabajo, a pasar por dónde sabía que podría encontrarla.

En general las personas que llevan doble vida es porque ninguna de esas vidas les importa.

NICKELBACK – Figured out

 

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay