DEJAR IR

Cuando nos encontramos con que algo sucede en nuestras vidas y nos parece difícil de asumir, debemos decidir si hay algo que se puede hacer para cambiar las cosas para que mejore ese camino complicado o no.

Si la respuesta nos dice que lo hay, tendremos que hacer todo lo que podamos para que todo esté de nuevo bien, o mejor si está dentro de nuestras posibilidades, hay que entender que hemos de poner todo dentro de un contexto, encuadrarlo en el mejor momento. O sino propiciar el momento.

Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón tendremos que saber que no hay nada más que hacer y entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado todas las posibilidades, y todas aquellas frases que nos atemorizan el corazón como los «qué hubiera pasado si«, los “y si…” y los «por qué«, quizás aprendamos una de las lecciones más valiosas de nuestras vidas, DEJAR IR.

Dejar ir es un acto de amor y de valentía para el que no todo el mundo está preparado, es uno de los actos más difíciles que podemos llevar a cabo como seres humanos.

Lo fácil es desear retener.

Lo visceral es desear acaparar.

Pero al dejar ir descubriremos que, si bien es una experiencia dolorosa, nos hace evolucionar como seres humanos.

Aprender a dejar ir a las personas unas veces y otras veces las cosas, en lugar de preocuparnos o retener por lo que pudo haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.

Además, ganamos a la larga porque con la sabiduría de lo que hemos atravesado es posible que la persona a la que hemos dejado ir sea la más agradecida sabiendo cuál era su posición en esta partida de ajedrez llamada vida.

Cuando tenemos un mal día hay que dejarlo ir que ya vendrá uno mejor.

A veces pensamos que es un mal día, es una mala semana, un mal mes, un mal año, una mala vida… pero también tenemos, debemos dejar ir esa idea y empezar a pensar en positivo.

DANIEL POWTER – Bad day.

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay