HASTA QUE CANTE EL CUCO

“Mañana a dormir hasta que cante el cuco”. Así me decía mi abuelo que no debía despertarme hasta tarde el día siguiente, por ejemplo, un sábado o un domingo, ése hasta tarde eran las once de la mañana y no las ocho como cuando iba al colegio.

Y es que recuerda que cuando éramos niños teníamos un reloj vital que nos acostumbrábamos a levantarnos todos los días a la misma hora, y luego lo has visto en tus propios niños que tienden a acostumbrarse al ritmo habitual de su vida y despertar a la misma hora cada día, no entienden de sábados ni domingos, festivos ni vacaciones, al menos durante los primeros años.

Luego después sí. Y tanto que sí.

Tanto que no quieren abandonar el ritmo de las vacaciones y reincorporarse al del colegio, instituto o lo que les toque. Y cuando se acostumbran al colegio, instituto les da un cierto reparo acomodarse otra vez al ritmo desconocido de las vacaciones, volver a ver a sus amigos del verano y te preguntan si aún serán amigos.

Algunos en el camino a la madurez se pierden y se nos tuercen.

Es importante para ellos que como padres seamos fieles al proyecto inicial que empezamos cuando decidimos tenerlos, (incluso cuando no fuera una decisión, sino una sorpresa) aun cuando no sigamos adelante con el proyecto de la unión (lo llames como lo llames: matrimonio, unión de hecho, pareja, el nombre no es importante, lo importante es la unión en sí, y tampoco es importante si os unió un cura, edil, un capitán de barco, una sacerdotisa pagana, o la tía de la prima de una cuñada de un abuelo que se sacó la licencia para éstos temas en el decanato de la universidad de Oklahoma)

Todo esto es una mera anécdota, lo importante es tu vida y la de tu hijo, tu hija, o tus hijos.

La vida de otras personas incluidas la de con quien tuviste a esos niños son desgraciadamente una anécdota frente a de ellos.

La vida de tus hijos es la importante en este mundo, si alguien no te entiende en eso, aunque sea el padre o la madre puedes tomar la decisión de prescindir de esa persona, si bien no en un cien por cien quizás en otro porcentaje.

Los niños están por encima de los temas de los mayores.

Lo que mi abuelo llamaba la hora del cuco es más importante que todo lo demás, hay horas que son más válidas para los pequeños que otras y las de crecer que riman con el sueño son básicas.

Los niños necesitan normas, tienen que estar en la calle, con las rodillas despellejadas, cómo tú, cómo yo, siendo niños, siendo llorones, no siendo cojines en tu sofá con una maquinita contentos mientras tú o cualquiera está tranquilo haciendo cualquier cosa de la que los niños no entienden, ni les corresponde.

Dar una maquinita no es amar. Maquinita, móvil, dispositivos cuales quieras imaginar.

Amar es enseñar.

Amar es darles tu tiempo, y tiempo de calidad.

Amar no es consentir, porque consentir es crear pequeños tiranos y así nos va.

El lugar de los niños es el colegio, la calle jugando bajo nuestra supervisión, en casa en un álbum de fotos, nunca en redes sociales porque no sabes quién en realidad las puede estar viendo y qué puede estar pensando.

Tu función como padre o madre es la de proteger hasta que ellos puedan hacerlo por sí mismos, y ya como personas adultas algunos no somos capaces de protegernos en nuestra vida, pero nuestros mayores lo intentaron, inténtalo tú como sus mayores, déjales tu mejor legado.

Hasta que cante el cuco.

No hables de lo que no deben oír sus oídos.

No permitas que vean lo que no deben ver.

Los niños aprenden por imitación, ¿Qué van a aprender de una máquina?

¿Tiene la máquina sentimientos? ¿Empatía? ¿Bondad? ¿Amor?

¿¿Por qué confías las horas de tus hijos a una máquina??

Y, sobre todo, ¿por qué te las niegas a ti?

Hasta que cante el cuco tú eres el custodio de lo que trajiste al mundo, sea o no un accidente, eres el responsable, porque es tu obra más sagrada y permanente.

Es la más bonita, así que cuídala, no delegues.

¿Delegarías el cuidado de tu niña o tu niño en manos de una tía drogodependiente o de un sicario borracho? Pues es lo que ven y aprenden en muchos de esos dispositivos y redes sociales. Y peor aún, es dónde pueden ser vistos por gente poco recomendable bajo tus creencias.

Espera a que tu hijo tenga unas bases en las que fundamentar y ningún falso cuco pueda llamarles a las profundidades del bosque.
THE RASMUS –  In the shadows

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay