UN COMPAÑERO PARA TODA LA VIDA

Decidió mirarlo como si fuera ciega.

Cerró los ojos observando con otros sentidos qué podía sentir de esa persona, quiso saber si podía percibir gentileza, lealtad, comprensión, devoción hacia ella, la habilidad para ocuparse de ella cuando las fuerzas le fallaran, o su habilidad para cuidar de sí mismo como un ser independiente.

Quizás hoy en día nos basamos demasiado en lo que vemos con nuestros ojos cuando los tenemos abiertos y ya no dejamos que los demás sentidos perciban.

Con el paso de los años y con las muchas decepciones sufridas se dio cuenta que al mirar a su amor es mucho más importante lo que vemos con los ojos cerrados que lo que se percibe con los ojos abiertos.

Vio lo importante que es elegir a alguien que tenga la capacidad de aprender, aunque sea ya mayor, porque cuando perdemos esa habilidad en cierto sentido estamos muertos, un día sin aprender es un día perdido.

Lo que marca la diferencia entre un amante para toda la vida y uno pasajero, es una persona que tenga la habilidad y el deseo de aprender porque la persona que aprende es la persona que puede cambiar, desligándose del pasado.

Un viejo refrán dice “el ignorante es poco tolerante”.

Las personas que no pueden o no quieren aprender cosas nuevas y, ver las cosas a la luz de lo nuevo, del cambio, ser como niños curiosos acerca del mundo y de cómo funcionan las cosas o las personas, a menudo se cierran en banda y no responden ante los estímulos exteriores y para una relación de toda la vida es mejor estar con una persona que sea abierta y esté dispuesta a seguir aprendiendo y evolucionando.

Siempre será mejor lo positivo que lo negativo, pensó ella viéndolo con los ojos cerrados cuando supo que quería aprender y que era insistente en los detalles, como un alumno.

En algunas cosas sí, en otras no, y eso suponía una lacra porque puestos a tener un alumno quería ser la mejor profesora y tener el mejor alumno para que la clase fuera la mejor experiencia de sus vidas.

Quiso elegir a alguien que fuera en algunas cosas parecido a ella, fuerte pero sensible también, algo así como un árbol, que es fuerte, flexible y sensible, para moverse hasta dónde el viento lo meciera y ella sería viento para él.

Para ella la sensibilidad significaba empatía, era estar al tanto de las pequeñas cosas que le pasaban y de las grandes también.

Solamente pedía lo mismo que estaba dispuesta a dar, estaba hablando consigo misma de ver las cosas que están alrededor de uno.

Por su experiencia sabía que algunas personas podían necesitar una pequeña ayuda en esto y en aquello, temas que solamente entiendes cuando te sumerges en la relación, pero a menudo en algún lugar profundo de su mente o de su corazón, o a las malas de ambos, ya están despiertos y alerta los mecanismos que indican que algo no va bien, no sabía bien qué era, pero lo miraba, pero no sabía si tenía alguna posibilidad, algo chirriaba en él.

Algunas personas pueden ser amables, amorosos y bueno, incluso el mejor amante, pero si de repente el sexto sentido dice que no…

Entonces lo puso a prueba, fueron distintas pruebas en realidad, una mentira dicha a propósito, luego le pilló en una mentira a él, y finalmente le hirió aunque no fue conscientemente, fue la respuesta a su mentira, le hirió con algo estúpido, esperaba que sintiera dolor y se lo mostrara.

Pero lejos de eso no lo mostró, sino que huyó, no mostraba su dolor, estaba tan jodido que era incapaz de reconocer las cosas.

Cuando él la hería tampoco reconocía el hecho, no veía su dolor y ni lo registraba en su haber, era incapaz de considerar el hecho de que fuera capaz de hacerle daño.

Esto era muy importante para ella. La falta de empatía denotaba muchas cosas, más de las que él podría jamás entender.

Hay muchas formas en las que la gente muestra su dolor. A veces reclamando atención, a veces haciéndose la víctima, cada uno tiene su forma de actuar.

Pensó que el dolor nos vuelve locos… pero es la expresión del dolor la que nos dice qué tipo de persona es la que tenemos delante nuestro.

Lo peor de toda la experiencia es cuando le haces a ese compañero algo que es presuntamente indebido, o mal visto, sea o no sin querer, y él no muestra reacción es cuando te das cuenta de cómo son las cosas.

Como si no se permitiera a sí mismo mostrarse humano en tu presencia.

Pasamos por muchas relaciones a lo largo de nuestra vida, porque no debemos contar como relaciones únicamente las de carácter sentimental, y son todas en su conjunto las que nos enseñan a saber quién sí y quién no antes de encontrar a alguien con quien querríamos pasar nuestra vida. Sentimos las heridas en tantas relaciones que empezaron con grandes esperanzas pero que terminaban con traumas y discusiones.

Además, te vas a encontrar con que la persona que tienes frente a ti no está intacto, que también está herido de alguna forma, a fin de cuentas ¿quién no lo está por su pasado?

El resultado es que la habilidad de su compañero de mostrar su dolor es tan importante como su habilidad para percibir el dolor.

Por la naturaleza de las relaciones hay momentos de distensión y momentos de tensión en que presionamos o nos sentimos presionados, momentos que nos lastimaron o hicimos algo que lastimó al otro.

Todo esto no puede ser evitado completamente, pero no debe ser la misma herida una y otra vez, salvo que sea sanada completamente de forma que se zanje y las partes se sientan resarcidas muriendo las dudas y las heridas sanen para siempre.

Puede que alguien haya acumulado enojo y sufrimiento, es algo totalmente normal.

Ella quería elegir a una persona que tuviera una vida interior y que no fuera uno de tantos desiertos que ya había conocido, estaba agotada de caminar por yermos lugares en los que no crecía nada, por cuyas llanuras no llegaba a ningún lugar al atravesarlas. Prefería alguien que ocupara tus días con algo más que el trabajo, que le gustara llenar sus horas con actividades variadas, leyendo, dibujando, escribiendo, a través de la meditación, del deporte, pero no en una triste pantalla que no transmite, no, mejor realizándolo, ella optaba a ver el destello de algo que ame en aquella persona, la pasión por algo, lo que fuera.

Elegir a una persona que estuviera implicada en cosas motivadoras y positivas, en viajes, en practicar deportes, en ayudar a gente, y de esa forma quizás fuera posible que la viera como a una compañero de camino, y él sea un compañero de viaje.

Ella busca algo que no todas las personas tienen, la capacidad que cada uno debe tener para estar completamente con el otro y al mismo tiempo enteramente separado es muy importante. Las relaciones son cíclicas y hay momentos para estar muy cerca el uno del otro y otros momentos para apartarse. Poder respetar el espacio del otro es básico para que un viaje común con alguien hacia la pareja definitiva será uno de los pilares fundamentales.

Se planteaba que alguien que tuviera pasiones similares a las suyas en la vida sería una gran idea para compartirla.

Una relación con cosas para compartir construye una historia común. Estas memorias conjuntas, todo lo compartido, es el “nexo” que une la relación. Por el placer que es recordar buenos tiempos juntos, pero también los tiempos duros, y si hay amor verdadero los tiempos duros unen de verdad más de lo que separan.

Sin embargo, cuando no hay nada que de verdad disfruten juntos, es muy difícil pasar estos momentos el uno con el otro. Incluso cuando cada uno pueda ser muy distinto del otro se puede hacer cosas muy diferentes juntos, tiene que haber algo para compartir, algo tan sencillo como tomar un baño juntos, pasear por la playa, hacer rutas por la montaña, disfrutar de la fotografía, el baile, detalles que hacen que la unión sea más fuerte.

Tenía que elegir a alguien con valores parecidos a los suyos, ni muy anticuados, ni demasiado avanzados o liberales, el rol del hombre en la vida tiene que tenerlo claramente delimitado pero también tiene que tener claro que no puede ser machista, tiene que saber cuál es el de la mujer, que pensara lo mismo o muy similar sobre el dinero que ella, sobre otros temas como la política, la religión debería haber un consenso, que porque son temas que enfrentan a las personas y son temas sobre los que no se puede estar enfrentados cuando se convive, porque hacen que  la relación al final se rompa en trocitos.

Quería alguien que llevara el mismo ritmo que ella, si fuera más lento iba a suponer una carga y si por el contrario ella fuera la lenta se iba a saber un lastre. Ninguna de las dos opciones le resultaba alentadora.

También quería que esa persona fuera compasivo, alguien que fuera capaz de escuchar, a alguien que me dé tiempo para aquello que necesite o que me hubiera planteado, alguien que no me urja, porque ya he corrido en todo antes y ahora tengo una hoja de ruta muy clara, todo clasificado, ya no tengo tiempo para perderlo en contemplar los deseos de otros.

«Esta es mi vida». Se repetía como si fuera un mantra que la pudiera salvar.

Después de un tiempo todas las relaciones son capaces de obtener su ritmo propio, salvo que alguien le guste inferir interferencias.

Y si hay interferencias es porque se les permite por una de las partes.

En ocasiones las personas que conforman una pareja tienen que estar años hasta lograr este ritmo totalmente desarrollado. Lleva tiempo construir una cadencia… y esa se da porque están juntos, juntos en todos los sentidos y por la fuerza que hay en el centro de su relación, por la profunda guía del amor y los nexos que la unen, pero no que la atan.

Se dio cuenta de que era importante tener a su lado a alguien capaz de reírse de sí mismo. Poder hacer un chiste sobre sí mismo y reír de una situación propia es muy importante.

Pero no todo lo achacaba a la otra parte, también ella tenía que aprender a tolerarle las fallas y valorar cada una de sus características, las buenas, las no tan buenas, las que le gustaban y las que no tanto.

En los muchos momentos de tensión y cansancio, las cosas que más le atraerían de un compañero, las cosas más encantadoras, serían las que después le volverían loca…

Suele pasar que del amor al odio hay un paso, pero para llegar a la indiferencia hay un largo camino.

Hay algunas cosas que son intolerables en cualquier relación sea de amor o de negocios, sean el matrimonio o las sociedades y estas cosas que no se pueden consentir son todo lo que representen los vicios de la humanidad y el infringir dolor al otro, normalmente van unidas: el alcoholismo, el abuso sexual, el juego, las actividades criminales, las mentiras, las deslealtades, las infidelidades,

Cuando una persona no te puede mirar a la cara suele ser por una de estar razones, salvo que sea un excelente actor o actriz y tenga amplia experiencia en mentir y poco que perder aliñado con muchas ganas de jugársela.

Pocas cosas hay peores que la incertidumbre y enfrentarse a una persona por la que no podrías dar fe, eso no ayuda a fraguar una relación para toda la vida.

Cualquier persona que tiene una adicción puede hacer cualquier cosa por tapar sus errores, porque necesita mantenerlos vivos.

Para construir una relación tiene que ser construida en terreno firme, si se construye en un terreno parecido al de las mentiras y las adicciones sería construir una relación en un terreno inseguro y poco confiable, sería como intentar que un edificio fuera seguro en arenas movedizas.

Entonces cuando pensaba en lo que haría por su mejor amigo y en lo que haría por su amante, las cosas se aclararon para ella.

Y lo vio claro, tenía que tener en su vida a alguien que hiciera su vida más grande y no más pequeña.

Y mientras divagaba sobre todo esto le venía a la mente una vieja canción en la que un hombre le decía a su esposa «tú estás maravillosa esta noche» y ella se veía espectacular cuando se preparaba para salir con él.
ERIC CLAPTON – Wonderful tonight

Si te ha gustado tienes otras publicaciones para leer en:

Voy pasando páginas

©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

¡NO OLVIDES COMPARTIR EN TUS REDES SOCIALES SI TE HA GUSTADO!

Fuente de la imagen Pixabay