FILOSOFANDO

A lo largo de mi vida me he ido dando cuenta de lo que sí le puedo pedir a la gente y a las personas y lo que no, de lo que cabe esperar de la vida y lo que no, de que las cosas de la vida no van de porcentajes sino de libertad y de amor porque la vida no es matemática sino belleza y leyendo a alguien que sinceramente no recuerdo desarrollé este texto.

Si alguien no te quiere o no te ama como tú deseas o necesitas, no significa que no te quiere o no te ama con todo su ser, quizás es que no sabe amar más que de esa forma en que te ama.

Pero si no te aman bajo esos preceptos que tu corazón te pide probablemente esa persona te defraude antes o después, porque las expectativas son las que hacen que te hundas, y no solamente en el amor, en todos los aspectos de tu vida.

Cada corazón sabe lo que necesita y cómo.

Cuando consigas tener en tu vida un verdadero amigo recuerda que es esa persona que te escucha y te da consejos que no le pediste, que insistirá en que ve las cosas de diferente forma que tú, y con esas perspectivas son con los que ayuda a que tu mundo sea más amplio, es el que te toma de la mano y te toca el alma. Es una persona especial que, aunque sepa que te vas directo contra una pared contra la que ya chocó él antes no te suelta la mano, no te juzga y sobre todo no te dirá “te lo dije”.

Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, saturado o te digan cosas terribles que te hagan sentir mal, sólo son trances por los que todos hemos pasado y te garantizo que se superan, ¡todas esas cosas se superan!

Las sonrisas son una de las cosas que mueven nuestro corazón, nuestro mundo y pocas veces a una sonrisa te devolverán un mal gesto. Además, nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.

Para el mundo puede que sólo seas una persona, pero quizás para una persona o para más de una, tú eres el mundo. Sin embargo, no seas cerrado y cierres tu mundo a una sola persona, pues si te falta esa persona tu mundo estará vacío. Reparte tus esfuerzos y acciones entre personas que te llenen para que nunca te veas cojo, en forma figurada, si alguien te falta o te falla.

Ninguna persona merece tus lágrimas, ni tu preocupación, salvo tus hijos que te harán sentir preocupación sin saberlo y quien se las merezca nunca te hará llorar y si te aman evitarán que te preocupes; por eso quien quiera tus lágrimas solo las querrá si son compartidas y de felicidad.

Quizá la vida quiera que conozcas algunas personas equivocadas antes de que conozcas a las personas adecuadas, para que cuando finalmente las reconozcas entre la gente sepas estar a la altura y cómo actuar con esas personas que te resulten como una bocanada de aire fresco que renueve tus ganas de seguir adelante.

Valorar a las personas que te rodean, tanto para lo bueno, como para lo malo, es esencial para que lleves una vida sana emocionalmente hablando. Poder acercarte a aquellas personas que te valoren y alejarte de quienes te humillen será como un súper poder.

No debes llorar porque algo en tu vida se termine, sonríe simplemente porque sucedió. Piensa que es infinitamente mejor quedarte con la experiencia que has ganado al pasar por ciertas situaciones que haberte quedado inmóvil y podrás disfrutar cuando atisbes el nacimiento de algo semejante que puede ser incluso algo mejor.

La peor forma de extrañar a alguien, para mí, es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener, porque ya ha elegido su forma de vida y está muy lejos de ti, está en un submundo.

Extrañar no tiene brazos, pero aprieta muy fuerte el corazón y no sabe nada de distancias.

Siempre habrá gente que te lastime, que no le gustes, que te envidie, que hable mal de ti o vaya en contra tuyo, y lo peor de estas actitudes y acciones es que nunca llegarás a entender el motivo porque tu corazón no alberga razones parecidas, así que lo mejor que puedes hacer es seguir confiando en que el universo pondrá en tu camino a las personas adecuadas, a mejores personas y, ser más cuidadoso en quien confías para la próxima vez.

Conviértete en la mejor persona que puedes ser cada día y asegúrate de saber quién eres después de haber cerrado un ciclo, algunas experiencias nos cambian porque nos enriquecen y otras porque nos traumatizan.

Enriquecerse a nivel monetario no tiene demasiado sentido, pues con dinero y sin él vamos todos al mismo lugar, reyes y emperadores, pobres y parias llegan a la tumba del mismo modo, sea su muerte rápida o lenta, dolorosa o repentina la parca les lleva en soledad.

Los traumas son algo que si se lo permites te dejarán marcado para toda la vida y si no te dejas supondrán una enseñanza para todos los que te rodean en tu vida y para ti mismo.

No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas, así que fluye más y obcécate menos.

Forzar las situaciones no da buenos resultados.

Ama a aquellos que te fuercen a ser alguien mejor cada día, no a quien te regale el oído, porque la vida me ha demostrado que la vanidad no es un camino para el amor. Y no frecuentes las compañías de aquellos que no debas cuando te lleven por caminos que no debas volver a transitar, algunos caminos si no son para ti no vuelvas a caminarlos, es mejor iniciar nuevas rutas que adentrarse en bosques de los que ya atisbabas la profundidad y sabías  de sus arenas movedizas.

Espero que con todas estas reflexiones con las que estoy filosofando te des cuenta que la vida es tan solo un baile, que es un momento para bailar, una canción, empieza lento, tiene un ratito de estribillo que va más rápido, o nos lo parece, otras veces por lo contrario nos parecerá que todo va muy lento, un tiempo en el que todo se repite, un tempo, una cadencia, y notas repetidas, a veces calientes, o tristes, o muy alegres, la vida es un baile… BAILA. BAILA Y DISFRUTA.

LEE ANN WOMACK – I hope you dance

 

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©VictoriadelaFuente2018

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