PERSPECTIVAS

Los únicos recuerdos que aún conservo de mi niñez son de largas horas de soledad, de un abuelo que me cuidaba como en aquellos dibujos animados y por los que tantos años me llamaron y tanto me dio igual.

No tengo recuerdos gratos e imborrables de unos padres o de unos hermanos que deberían haber sido amorosos, pero no lo fueron.

Ni recuerdo una infancia de esas que otras personas me relatan como maravillosas de juegos con hermanos y amigos; en cambio recuerdo las ausencias, las conversaciones a medio tono en la cocina o las discusiones a pleno pulmón.

No me queda mucho aparte de la frustración y un vacuo sentimiento de aislamiento que en todo momento me acompaña e intento tapar por todos los medios siendo la mejor amiga de aquellos que quieren ser mis amigos, pero no de una lista de 5000, sino de los de verdad; y el rédito que los años me han dejado, que se va haciendo patente tras tanto abandono y tanta mierda en la que unos padres me usaron como pelota un día y al siguiente como moneda de cambio, los regalos de fechas que entonces creía señaladas y ahora sé que no hay fechas en el calendario, sino en el corazón y, los médicos que hoy me pasan factura por todas las angustias, los miedos, las traiciones y un temor incalculable a la vida… a vivir.

Un miedo terrible a enfrentar la vida sin los tabúes imprimidos en mi alma por personas que me han machacado siendo la parte más débil de la cadena, una menor entonces y ahora lo puedo decir. Ahora que los años me han dado la capacidad para tener la perspectiva para ver y la mesura para enjuiciar sin la juventud y su empuje veo la situación, con ciertas lagunas no lo ocultaré, pero con otro filtro.

Estoy en ese punto vital en el que me he dado cuenta que me quedan menos días por vivir de los ya vividos y lo que más tengo en el corazón son huellas impresas por malas personas, compartan o no mis apellidos y nada que signifique que mi existencia ha sido digna, por eso quizás en los últimos años he cambiado tanto como persona, como mujer, como escritora, como estudiante, como esposa y seguiré haciéndolo en los demás aspectos de mi vida, si puedo. ¡Y podré! Que bien me conozco yo… haré un poder.

Siempre tengo una extraña sensación de que hay una espiral de silencio y falta de valor alrededor de mí, pero no pasa nada, ya tengo yo valor para cambiar el planeta de órbita si hace falta y ponerme su opinión por montera si me fuera necesario.

A veces siento un denigrante engaño de nostalgias fallidas o inexistentes, algo así como un raro baile de añoranzas en el que como si del juego de la silla se tratase cuando tengo a una persona en mi vida extraño a otra del pasado o de un futuro intangible que no alcanzo a tocar, pero veo algo borroso, como cuando abres los ojos y no logras enfocar bien la vista, pues algo así.

Tengo una maldita sensación que parece un constante goteo reconvertido a río y llamado Impotencia que me hace vagar por el mundo con inundaciones y sequías porque ya lloré todo con las grandes pérdidas de mi vida y es como si fueran acumulativas y además no logro recuperarme de ellas, sino que parece que las fuera encadenando, así por deporte, como si me gustase.

Pero a quién le gusta ir perdiendo seres amados… «a nadie» es la respuesta, ¿verdad? Pues a mí  tampoco, lo que pasa es que el tiempo no lo cura todo, sólo amansa la fiereza con que el dolor atenaza nuestro corazón cuando algo nos rompe.

Pero es que con los años que me quedan sólo tengo una alternativa, vivir, y voy a hacerlo como se me ponga en la peineta queridos nadie… (no te ofendas lector no es a ti, es simplemente que tengo como medida de salud profiláctica mental no nombrar a ciertas personas que ya no existen en mi vida, de ahí lo de queridos nadie, aunque no sean «queridos»).

Y al final he llegado a la conclusión de que lo que voy a hacer con los años que me quedan te demostraré cuánto te quiero, me digo frente al espejo, porque tengo no una sino miles de perspectivas sobre cada una de mis experiencias vitales y cada una me han hecho ya no quererme, sino amarme cada día más…

GLORIA ESTEFAN – Con los años que me quedan

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©VictoriadelaFuente2018

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Fuente de la imagen Pixabay