EFECTIVAMENTE NO HAY UN MAÑANA

Nadie te dijo que tú eras tu propia casa, tu propio hogar, que eres el lugar en el que tienes que residir hasta que te llegue el final de tus días y que si no lo cuidas ése final va a ser muy jodido.

Cualquier hombre puede construir una estructura dentro de sí mismo y pensar que es una fortaleza, pero hay que recapacitar y ser conscientes de que cualquiera está por encima nuestro en miles de cosas y cualquiera está por debajo, siempre, en todos los aspectos, porque si somos honestos lo que hoy es de una manera, mañana podemos cambiarlo creciendo y evolucionando, y hacerlo en un tiempo record pero quizás nunca sea una evolución muy rápida sino un proceso evolutivo en el que debemos implicarnos, un lugar figurado al que irse a crecer poco a poco cada día antes de despertar mientras dormimos, un lugar sin forma.

A ese lugar se llega por el transitado camino de las decepciones, de la experiencia, caminos de luces y sombras por las que todos hemos ido dando tumbos, saltando como saltan los niños entre los charcos.

Con los años la perspectiva cambia de forma, de color, al principio lo vemos todo blanco o negro porque somos muy de extremos, y con el tiempo se torna de más colores intermedios.

Ya no estamos hablando de los años de juerga de juventud, la verdad es que la vida es mucho más difícil que hace un tiempo,  ahora es mucho más serio todo.

Antes te lo tomabas todo como más a pitorreo, el trabajo, las relaciones, la amistad, porque eran más los años que tenías por delante que los que tenías detrás, sin embargo a medida pasa el tiempo la balanza se inclina del revés de lo que estábamos acostumbrados, tras un breve receso en que pasó por el equilibrio.

A ciertas edades hay que ir pensando en quién está a tú lado para el día de mañana y cómo son las personas que te rodean, cuáles son sus principios y valores y qué tipo de personas son las que les rodean a su vez.

Hay personas que se han dedicado a ir de fiesta y no les quedan dientes, ahora se enfrentan a las facturas del dentista y eternas migrañas, siempre buscaban e incluso hoy buscan la siguiente raya en cuanto tienen oportunidad.

Hay personas que se iban a casas de putas y se dan cuenta de que las putas a las que pagaron querían una sola cosa… dinero. Ninguna de ellas buscaba amor, ni lo daba, eran todas muy buenas, buenísimas, eran todas bellísimas, pero su belleza era pasajera, como el vuelo de una gaviota, que una vez que la has visto te preguntas si realmente pasó por tu retina, y así se lo preguntaron ellos, los puteros.

Hay personas que siguen de borrachera jugándose el hígado, con una melopea tras otra, con un pedo tras otro, un traspié tras otro.

Otros continuan engullendo como si no hubiera un mañana o no dan tres pasos si pueden dar uno.

Y otros fuman con ansiedad, se fuman su vida, se fuman su bolsillo

Hay quienes dedican sus días a hacer del hueco del sofá un molde a imagen y semejanza de su  culo y no se separan del tapizado para que no pierda el calorcito, en algunos sitios le llamarían vagos de profesión en otros acomodados

Pero todos ellos confluyen en el mismo lugar, se apuestan a perdedor la salud, el activo más importante para seguir viviendo.

Quizás te puede parecer que mi pensamiento pretende ser provocador, pero nada más lejos de la realidad, quizás lo que soy es algo tajante, eso no te lo voy a discutir, lo que estaré sea cerca de la crisis de los cincuenta y muy cansada de ciertas cosas.

Pero nadie se da cuenta de que un hogar en primer lugar es aquel “recipiente” en el que llegamos al mundo y nos es regalado, por eso hemos de cuidarlo y no despilfarrarlo como si no hubiera un mañana, porque hay que pensar que EFECTIVAMENTE NO HAY UN MAÑANA.

CHRISTINA PERRI – A thousand years

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©VictoriadelaFuente2018

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