¿QUÉ SOY? ¿QUIÉN SOY?

A veces me miro al espejo mientras me arreglo por la mañana, escuchando en la radio mi programa favorito, y ya no me reconozco, le pregunto en silencio a la imagen de la lisa y fría superficie que pícara me sonríe mientras baila y tararea quizás de boca, pero con los ojos invadidos de tristeza y melancolía.

Yo soy

Me veo en muchos reflejos más que en el espejo, malditos traidores los reflejos…

¡QUÉ MALOS SON LOS REFLEJOS!

Que me dicen que ya no soy la misma de antes, ni la misma de antaño, por todo lo que ha pasado en mi vida y quizás por eso soy quien soy… SOY.

¿SOY? – Me pregunto

¡SOY! – Me respondo al verme en el reflejo en un cristal en portal, en un escaparate, en una ventana…

¡QUÉ MALOS SON LOS REFLEJOS!

Y me analizo a mí misma durante muchas veces a lo largo del día, aunque no me suele gustar la imagen que me devuelve el espejo que me hacen los reflejos y me digo que soy fuerte, soy tenaz cuando a mi pena le enseño a sonreír, aunque por dentro me muera por llorar llorando a gritos.

Soy valiente cuando me sobrepongo a todos mis miedos y mis temores y enseño a otros a hacer lo mismo.

Soy feliz cuando veo el pequeño milagro de un árbol y agradezco poder contemplarlo, oler el aroma de sus frutos.

Soy una mujer llena de amor que es capaz de dejar atrás el pasado y rehacer su vida volviendo a amar, porque amo el amor por encima de todo y porque creo que el amor lo cura todo y son las personas las que me lastimaron en el pasado y no el amor.

Soy una mujer que fue una niña índigo que ha pasado a ser una mujer medicina cuando soy capaz de dejar mi propio dolor a un lado para que no me ciegue y así ver el dolor de otro.

Soy sabia al reconocer los límites de mi sabiduría y desear incrementarla para ser más sabia y mejor persona.

Soy sincera porque creo que uno de los grandes pilares de las relaciones con las personas que me rodean y que me importan es la sinceridad.

Soy mi mejor versión de mí misma cuando asumo que la esperanza del mañana significa más que mi error de ayer.

Soy libre cuando tengo control de mí misma y no deseo controlar a otros.

Soy honorable cuando me doy cuenta que mi honor es para honrar a otros y cuando también me honro a mí misma con mis actos.

Soy generosa cuando puedo recibir tanto como entrego y con tanta alegría como cuando doy.

Soy humilde cuando es preciso serlo, y soy altiva con quien lo precisa.

Soy piadosa cuando perdono en los demás los errores que condeno para mí misma. Pero también sé decir «hasta aquí y ni olvido ni perdón«, marchar y desaparecer sin mirar atrás y sin remordimientos. Así como sé matar a quien a hierro me mata por lo que sea que desee de mí, porque la cortesía se la dejo a las embajadas yo vengo de la selva y defiendo lo mío como la leona defiende su terreno. Soy territorial.

Soy trabajadora y el trabajo duro no me asusta y de él no me escondo bajo excusas ni mascaradas.

Soy hermosa cuando no necesito un espejo para aseverarlo y más cuando no me influyen las vanas opiniones de personas vacías sobre mi estado físico. Personas que no saben nada sobre mi camino ni podrían aguantar una milla en mis zapatos.

Soy bella cuando cultivo más mi interior que el exterior, pues el primero se va apagando a medida el segundo florece con los años y eso es algo que sólo una persona cultivada llegaría a entender.

Soy madura cuando entiendo que el paso de los años me aportan lo mismo que el paso del tiempo al vino, señorío y sabor, madurez y saber hacer con elegancia.

Soy una mujer dueña de su propia magia contra la cual ciertas personas no pueden luchar pues blanca y buena es y el karma de mi mano está para con quienes del pasado pretenden regresar.

Soy rica cuando me doy cuenta de que no necesito más de lo que tengo, necesito a los que amo porque ellos me hacen feliz.

Yo soy yo. Y no puedo evitarlo por más que quiera, por más que lo intente, por más que lo quieran eclipsar los demás con juego sucio o tretas.

Cuando estoy en paz con quien soy es cuando más plena soy YO.

Y otra vez de regreso al espejo, porque la rutina me devuelve a él, me miro, satisfecha con mi jornada y todo lo que he hecho y sonrío a la imagen devuelta aunque no la reconozca ni me guste demasiado, pero es que el roce hace el cariño me tienen dicho y al final he terminado por gustarme, he terminado por ver que los ojos de ese extraño color verde que me muestra el espejo y mi pelo rubio ceniza, mis curvas y mi piel clara son mis características más reseñables y las que a todo el mundo les gustan. Y si no… pues no, porque a estas alturas soy como soy.

Entonces me doy cuenta que el reflejo de lo que proyecto es todo lo que veo que soy es lo que los demás ven de mí, la mujer que soy que he elegido ser.

CHRISTINA AGUILERA – I am


 

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