EL AMOR NO ES UNA DROGA

Cuídala, cuida a esa persona que quieres o amas y no dejes que se te escape entre las manos como un pez, porque es más importante poder ser amigo después del amor que ser enemigos.

Cuídala porque qué más da si ya tienes a esa persona a tu lado, o si estás en ese momento de conocerse previo al enamoramiento, qué más da si ya ves a esa persona sonreír todos los días o solamente a ratos, e ilumina tu día con esa sonrisa cuando te mira y, tienes la suerte de disfrutar de ella, si cuando te crees en la seguridad de la posesión de tener a esa persona descubres que ni seguridad, ni posesión, porque la seguridad es subjetiva y la posesión con respecto a las personas no existe.

La vida da mil vueltas, y uno nunca sabe dónde puede acabar, incluso peor, dónde pueda volver.

Así que cuídala, que el amor si no se cuida, se esfuma. Si prometes cosas que luego no cumples el amor desaparece, se va, si dices que “vas a hacer algo” pero tus planes previos prevalecen… el amor se gira en tu cara para darte la espalda.

Cuídala, como si fuese el primer día que quieres y despierta en ti aquel sentimiento en el que te descubres enamorado o enamorada hasta el corazón y te ves a ti mismo vibrando más joven, más vivo, cuídala como si no la fueras a tener delante de tus ojos cada día.

Cuídala, como si se fuese a acabar al minuto siguiente, como si mañana no pudieses ver su cara nunca más, como si hoy fuese el último día de tu vida, o peor aún de la suya.

Cuídala como si jamás fueras a poder volver a ver eso que tanto te gusta, ese lunar, esa curva, esa mirada, sus manos, la cadencia de sus caderas al bailar, cuídala como si se fuese a perder, y nunca jamás puedas encontrar a esa persona, tu persona favorita.

Cuídala, con todas las formas, con cualquier detalle, por muy mínimo que sea. Cuídala, como si aun no estuvieses a su lado y la deseases como se desean los regalos en navidad siendo niños, como si fuera tu trabajo de cada día.

Cuídala, como esa persona también hace.

Cuídala, como si fuese el motivo por el que vives cada día, como si no pudieses vivir sin ella, como si su ausencia fuera la ausencia misma del aire que respiras para vivir.

Cuídala, que la vida se escapa y un día más ahora es un día menos, no dejes que ella también lo haga. No te agarres a la rutina que ella sí que es mortal, deja que cada día sea diferente, especial, único, irrepetible, lo que no quiere decir que sea necesario gastar mucho dinero porque con una simple puesta de sol ya se hace diferente. Y sigue conquistando a esa persona. Cuídala, y haz que su risa suene en cada rincón de este mundo, tu mundo, que destaque entre la multitud. Haz que sepa que estás orgulloso de sus risas, de sus opiniones, de todo.

Cuídala, como si hubiese alguien trabajando las veinticuatro horas del día para quitártela y pon todo tu empeño en que se quede a tu lado porque es tu tesoro más preciado, tu gema preciosa.

Cuídala y no consientas que a esa persona nadie la insulte, la veje, la humille, destrozándole el honor y su propia imagen de sí misma, porque tu silencio es parte del insulto.

Cuídala porque el amor no es una droga, ni una adición,  el amor cuando es de verdad es una relación sana en la que cada parte intenta ensalzar a la otra, construirla, apoyarla, respaldarla; acciones positivas y no negativas.

Y si no es así hay que huir de ese tipo de mal llamados amor porque no lo son.

KESHA – Your love is my drug

 
 

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©VictoriadelaFuente2018

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