EL INGREDIENTE SECRETO DE LA VIDA

Cuando eras pequeño amabas a tus padres, era el orden natural de las cosas, de tu reducido universo en el que vivías, después los desobedecías, y siguiendo también ése orden natural te enteraste de que no eran seres todopoderosos y omnipresentes que todo lo sabían (tal como pretendían) y empezaste a juzgarlos, eso también era normal.

Cuando viste con los ojos del criterio propio lo que hicieron en sus vidas los juzgaste como ellos habían hecho contigo durante toda tu vida.

Entonces empezaste a vivir bajo tus propias normas de vida, esto te gustaba, aquello no, y como todo el mundo te equivocabas, como tus padres, mismamente como tus padres.

Quizás te tome una vida completa perdonar ciertos actos de tus padres.

Hay personas que no toleran que sus padres les hayan mentido, cuando quizás una mentira de sus padres fue en ese momento la mejor solución que ellos encontraron según su criterio, quizá era lo adecuado según la coyuntura, según la cultura, la situación política, familiar o social o todas a la vez.

Hay mentiras y mentiras. Cierto es que las mentiras son todas malas, pero algunas son menos malas que otras. Sobre todo las que cuentan los padres a los hijos para protegerlos.

Después si tienes suerte la vida te lleva por el lógico camino de la evolución personal y entiendes cual es el proceso de la vida, comprendes los sacrificios que hacen los padres por los hijos y es que para ser cocinero hay que haber sido antes fraile, aunque hay personas que nunca van a ser ni frailes, ni van a poder cocinar, porque el ingrediente secreto de la cocina de la vida no es tener lo más caro del mercado, ni lo mejor.

El ingrediente secreto de un buen cocinero es cocinar con amor para sus comensales.

JACKSON BROWNE – Running on empty

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©VictoriadelaFuente2018

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Fuente de la imagen Pixabay