EL PERDON

Pedir perdón sin sinceridad no cambia el pasado, ni agranda las posibilidades de que el futuro sea mejor, sino que embarra el presente.

Por pedir perdón no se arregla nada. No se arregla nada cuando no hay intención de cambio.

El “arreglo” viene de la mano de la intención verdadera y profunda de cambio.

No sirve de nada que todo quede en una bonita palabra, “perdona”, en un discurso, “mira es que yo… no quería, pero…, llevo tiempo pensando en cómo decirte esto…”, en una promesa que se ha ensayado en algún lugar frente a un espejo, o con gente… “de verdad te prometo que esta vez es la definitiva, es la última vez que…”

No será válido si no hay verdadero planteamiento de cambio desde donde se torció la situación, no importa cuál fuera.

Cada persona carga con sus propias piedras en eso que yo llamo “la mochila vital” y si por amor, por distintas circunstancias, alguien decide apoyar a una persona a soportar (dar soporte) su mochila lo mínimo que debería hacer quien es ayudado es comprender que quien le ayuda, soporta el peso propio y el compartido.

Eso conlleva responsabilidades para ambas partes.

La primera, ser honesto cuando te ayudan.

La segunda, no sobre cargar.

La tercera, no abusar.

La cuarta no permitir que los demás conviertan ese tiempo en un infierno.

De otro modo pedir perdón cada vez que haya un problema se convierte en una dinámica repetida, que satura a la persona que inicialmente estaba intentando ayudar y, que finalmente lo único que quiere es verse liberada de tal yugo que, si bien inició como algo libre, terminará cargando como una losa que mata.

Cualquier moneda puesta sobre un rail, termina siendo una chapa sin valor al paso del tren, si encima la exponemos al paso del tren varias veces, sea el mismo o no, la moneda terminará siendo lisa, irreconocible, deslustrada.

En este caso la moneda de la que hablo son los sentimientos, porque no hay sentimientos que aguanten las mentiras constantes cuando se intenta ayudar a alguien a salir de un pozo del que encima no quiere salir y, utiliza las mentiras para aferrarse al fondo, revolcándose en el fango como si fuera su medio de vida, su salvavidas.

Y para colmo alega que, aunque hubiera solicitado ayuda, aquello fue mentira, todo es mentira, la gente miente, esa persona es la víctima, todos están equivocados, aunque haya habido otras personas que hayan estado cargando con esa mochila ya y crea que nadie lo sabe, o nadie lo recuerda, o que no queda constancia.

Pero la gente, aunque perdonen recuerdan. Recuerdan que quisieron ser héroes para alguien que despreció sus hazañas.

NOTHING BUT THIEVES – Holding out for a hero

 

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©VictoriadelaFuente2018

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Fuente de la imagen Pixabay