Ausencias

Cuando me dejabas fuera de lo que te pasaba, yo sentía tu ausencia.

Cuando te enfadabas y no había pasado nada que fuera un motivo, yo notaba tu ausencia.

Cuando permitías que otras personas interfiriesen en nuestra vida, yo percibía tu ausencia, porque tu corazón no me pertenecía, sino que por mal que actuasen esas personas, tú te posicionabas de su lado y, ésa era una de las ausencias más duras para mí.

Cuando me mentías eran ausencias lo que me dabas.

Pero era aún peor cuando te permitías el lujo de ser sincero un día y, al siguiente dejarme de mentirosa delante de gente que eran importantes en nuestro camino, porque no sabía a qué atenerme, si a lo de un día o a lo del siguiente.

He de reconocerte que la locura siempre fue mi camino, pero el mío, no el que se me pudiera imprimir por parte de nadie.

Cuando las deslealtades salían a flote, porque tienen esa mala costumbre, y más si del otro lado se busca la línea de flotación, para ver cómo se suceden los acontecimientos, eran más visibles aún tus ausencias y mis tristezas.

Cuando tus banales defensas te colocaban entre otras piernas y a la vez en mis sábanas el dolor de tus besos aliñados con todas tus ausencias, volvió mi vida una maraña sin norte, ensordecida por el pasado y las posibilidades de todas mis ausencias.

La alternativa estaba clara.

Perder el norte.

A veces hay que perderse para reencontrarse.

Y tras algún tiempo de trabajo interior, de búsqueda introspectiva, de momentos en los que me he encontrado con mi yo más auténtico y más original, tengo que confesarte que tú eras mi norte.

Que quizás mi visión del mundo era, y aún sea algo equivocada, que no puedo pretender ser más de lo que soy, un ser más, una mujer que comparte con un hombre su vida por amor.

Que no puedo hacer el papel de madre, secretaria, banquera, bancaria, puta, chacha, cocinera, psicóloga, profesora, y lo que surja… porque mira tú que han surgido papelitos a desarrollar por mi parte, mientras que tú te has mantenido en tu mismo y único papel.

Como si se tratara de un juego.

Así que Norte, mi norte, te informo, te digo, te comunico que de ahora en adelante el papel principal a desarrollar por parte de esta humilde actriz protagonista de su mediocre historia es… (qué suenen los redobles de tambores) el papel de mi vida.

El papel de mí misma.

El de tu norte.

El de la mujer de tu vida.

LIGHTHOUSE FAMILY  – High

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