Reflexiono sobre quién soy después de haber hablado con mi mejor amigo, charlas de horas que tenían lugar hace un tiempo.

Tuvimos el  mismo tipo de conversación a lo largo de tres años una vez a la semana, o dos, incluso es posible que más asiduamente.

En esas conversaciones me decía cómo debía llevar mi vida desde que se fracturó en adelante. Supongo que si me lo decía es porque su cariño hacia mí era más que evidente, en aquel momento yo lo creía así. Porque no le debía gustar ver cómo había sufrido.

El primer año me negaba a ver lo que me decía y seguía aferrada a un pasado que me estaba matando, pero es que muchas veces nos aferramos a lo que tenemos porque de verdad creemos que no hay nada más allá, que eso es lo único que hay en el mundo para nosotros, que incluso es lo único que merecemos, pero no es así, merecemos tanto como aquello por lo que luchamos, la solución está en luchar.

El segundo año evolucioné, no tanto como debería, pero algo sí y, no me agarraba al pasado tanto como antes, sin embargo, me sentía ligada a la idea que alguien me había embutido en la cabeza de cómo tiene que ser la mujer sumisa.

El tercer año creo que mi amigo fue capaz de trasladarme su visión del mundo y de mi futuro que era más cercana a la realidad y a la sociedad actual por cómo avanza la corrupción de ésta, que mi visión de mí misma y de cómo lo estaba haciendo, así que tenía mucho trabajo por delante.

Quizá lo que me había enseñado la vida y mi capacidad de adaptación hacía necesario que de vez en cuando alguien que presuntamente me quería desinteresadamente me diera un capón (uno figurado, no literal) y un correctivo, cariñosamente hablando, que me hicieran volver a ver las cosas como son y no como yo las veo.

Aunque supongo que capones, correctivos, consejos, amigos guías y charlas necesitamos todos, así como en algún momento todos podemos ser ese amigo que ayuda.

A fin de cuentas, cuatro ojos ven más que dos.

A fin de cuentas, todos tendemos a desvirtuar las cosas si nos alejamos del grupo, del gremio, porque el ser humano está pensado para vivir en comunidad. Muchas veces he sido yo la que he desempeñado el papel de amiga que corregía, según lo que pensaba, y a quien luego agradecían esos consejos nunca solicitados.

Pero de repente un “mejor amigo”, aquel mejor amigo, mi mejor amigo pasó a ser el mayor desconocido y después casi el enemigo y parte del problema, así que me doy cuenta de que no soy yo la que falla, sino el concepto que tienen los hombres de las mujeres, que nos ven como un accesorio para sus vidas, que les parecemos graciosas, guapas, y adorables mientras tenemos ciertos atributos.

Mientras estamos calladitas valemos para estar un rato con sus madres, hermanas, amigas, y familia, mientras permitimos ciertas cosas somos sus niñas adoradas, mientras les consentimos ciertas prácticas seremos las niñas de sus ojos, mientras aceptamos que lleven a cabo sus vidas, dobles, triples y sus juegos, porque la diferencia entre los juguetes de un niño y un hombre es el precio de los juguetes.

Pero en el momento que no consentimos ciertas cosas ya no somos sus juguetes.

En el momento que se dan cuenta que ya no cumplimos ciertos requisitos, que no son valores, que cumplíamos décadas antes, porque los años caen y caen para todos, empezamos a ser elementos desdeñables.

La realidad es que el físico, desgraciadamente, se va cayendo y degradando con los años, pero si eres buena persona los valores y principios que tienes los podrás ir cultivando con tus años de vida.

Sin embargo, no sucede al contrario.

Si lo que tienes por dentro no es bueno no lo podrás ir cambiando a bueno, es más, también podrá ir cambiando a más y te verás enredado en tus engaños y porquerías.

El tema está en saber cuán inteligente y listo eres para mantener a las personas que te interesan engañadas para que se mantengan a tu lado, a veces te cazarán en cuatro días y verán tus intenciones rápidamente, otras veces tardarán décadas.

Otras veces las perderás como amigas irremediablemente porque la amistad significa sinceridad y no medir a tus amigos y amigas por su aspecto, sino por lo que te pueden aportar con sus valores, su compañía, sus principios, sus experiencias, sus consejos, su saber hacer, sus visitas y mil cosas más.

Y lo que tú puedes aportar con tu reciprocidad, eso es la verdadera amistad.

Para Y que siempre viajará en soledad.

DEPECHE MODE – Master and Servant

 
 

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©VictoriadelaFuente2018

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