LA QUIMICA DEL AMOR VERDADERO

Somos capaces de navegar por el mar del amor, capeando temporales, evitando escollos y todo tipo de sirenas y medusas como la que se vio en aquella película y sin embargo, hemos sido capaces de llegar a la que cuando comenzamos nos parecía que era la tierra prometida y, adentrarnos a cultivar nuestras semillas a través de caminos y múltiples ríos que veíamos desde el mar, entonces confusos, sin ahogarnos, aguas que otros revolvían por sus pobres deseos.

Pese a todo y pese a todos mantuvimos el rumbo fijo evitando distraernos con el brillo de aquellas historias ya muertas y empeñadas en captar un poco de atención con su efímero brillo, y nos dimos cuenta que a medida iba esto cambiando era prácticamente inevitable soltar el ancla para desembarcar en las tierras del que llaman el “amor verdadero”.

¿Cuántas veces habías oído hablar de eso?

¿Cuántas veces había yo oído hablar de eso?

Pues unas cuantas.

Y cuántas lo habíamos intentado cada uno por nuestra cuenta con distintas personas y el resultado había sido sólo eso, un intento.

Ahora podemos decir que entre la madurez personal y los descalabros previos hemos logrado alcanzar en la etapa media de nuestras vidas, una sensación de equilibrio que nos da un TODO y que tienen las parejas en sus cuatro primeros años como parejaLA QUIMICA DEL AMOR VERDADERO.

La química de los que se descubren y destierran a las malas influencias del pasado por más que se empeñen en estar presentes para recordarnos que son sólo eso, pasado y que somos LA QUIMICA DEL PRESENTE CONSOLIDANDOSE.

Hay un desenlace que se nos presenta irremediablemente tras las luces del primer deslumbramiento que se siente el uno por el otro y, donde se nos revela que los niveles hormonales se han estabilizado lentamente, muy despacio, a lo largo de esa travesía llamada convivencia. Ese desenlace es ir acoplándonos uno al otro, ir conociéndonos poco a poco y, para eso hace falta algo que no nos dieron antes: LEALTAD, SINCERIDAD, cimientos básicos en los que basar la relación.

Ese en el que te preguntas si realmente tiene tanta importancia cuál ha sido el proceso hasta llegar a esta fase y la respuesta es sí, si y mil veces sí.

Sin cada uno de los pasos que se han dado ninguno de nosotros sería tan fuerte esta relación.

Por eso no es importantelo de fuera, sino lo de dentro, lo fuerte que somos individualmente y como pareja, porque la vida nos ha situado ahí donde estamos y estamos juntos.

¿Y por qué no olvidar todo lo anterior para poder centrarnos en disfrutar de cada nuevo amanecer y compartirlos?

Pues ¡claro que sí!, esa es la actitud correcta.

Agradecer a la vida la nueva brisa que acaricia con suavidad nuestro rostro, e incluso aprovecharla para que nos suponga un empujón en nuestras velas y así fluir con la situación.

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©VictoriadelaFuente2018

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Fuente de la imagen Pixabay