Cuando abrió su perfil de esa red social no esperaba todo lo que se le vino encima, el aluvión de estupideces que le llegaban por mensajes, peticiones de matrimonio, solicitudes de noviazgo, ofertas de préstamos, tíos enseñándole sus vamos a decir sus partes nobles…

Ella solo quería poner un saludo de buenos días acompañado de alguna fotografía que le pareciese realmente buena, boudoir generalmente, paisajes, la luna porque le fascinaba o alguna frase con la que se sintiera especialmente identificada porque se había visto en esa situación.

Quería poner un “buenas noches” y leer respuestas para no sentirse tan sola como aquella casa le hacía sentir.

Sin embargo, se sintió defraudada porque la gente confundió sus buenas intenciones con otras cosas.

Confundieron un saludo de buenas noches y buenos días porque llevaban una foto de mujer que no significaba nada.

Ella no era lesbiana.Y si lo fuera no tendría mayor problema en decirlo abiertamente.

Le pedía a la gente, que no podía llamar amigos que no confundieran sus publicaciones con insinuaciones, pues no lo eran.

Que no confundieran una aceptación a su solicitud con una aceptación a mantener conversaciones por privado cuando y como ellos quisieran.

Decía: “Yo soy la dueña de mi vida, de mi tiempo y gestiono ambos como mejor me place”.

Defendía que no se debe confundir la amabilidad con coquetear.

Que no entendía porqué la gente confundía la vida de las redes sociales con la vida real, si no respondía a los privados era posible que tuviera otras prioridades en la vida, en la vida real, en la vida tangible, que tuviera una vida propia más allá del ordenador o del móvil, vida profesional, vida familiar, amigos y otras cosas que atender.

Pensaba para sí misma: “Lo siento, pero no eres una prioridad, asúmelo”. Para este tipo de energúmenos.

El respeto se gana, no se exige a base de recriminar o insultar, o mandar según qué tipo de mensajes, no hay que confundirse.

No confundas una mujer libre con una mujer calienta braguetas.

En cualquier caso, cuando se manda un mensaje hay que entender que la otra persona puede estar ocupada, mal, triste, librando sus propias batallas y que nosotros mismos tenemos el cincuenta por ciento de posibilidades de que nos respondan, así que cuando no nos responden no nos tenemos que poner como bestias de ficción.

Simplemente pedía lo mismo que cualquiera pediría por su hija, hermana, madre, esposa, prima, amiga, o cualquier mujer que de verdad ame y respete.

Actuad como si vuestros mayores, padres y abuelos, vuestros pequeños hijos, sobrinos y nietos, vieran como tratáis a las personas en todo momento.

Y más en la red.

Ni lobos, ni corderos.

El mundo necesita recuperar los valores y principios básicos.

Por cada baboso que ella bloqueaba tenía diez solicitudes para aceptar porque nadie es imprescindible, ella misma la primera. Tampoco se confundía.

Y al final logró tener un perfil lleno de personas que la respetaban, que eran capaces de leer sus reflexiones sin babosear porque fueran acompañadas de fotografías que se pudieran tildar de calientes ni morbosas cuando eran simplemente artísticas.

Entonces llegaron las restricciones de la red social a joderlo todo porque no le dejaban compartir las publicaciones, que eran meras reflexiones, nada político, ni de carácter complicado…

SE VULNERAN LAS LIBERTADES BÁSICAS, LA LIBERTAD DE EXPRESION, NO SE RESPONDE A UNA QUEJA NI A UNA RECLAMACIÓN, NO HAY UN FEEDBACK, NO TE INFORMAN DE CUÁNTO Y CÓMO SE PUEDEN HACER LAS COSAS.

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©VictoriadelaFuente2018

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