No se te ocurra minimizar tu valor comparándote con los demás. Son tus diferencias lo que te hace ser alguien especial. No diseñes tus metas o tus sueños por lo que otras personas te digan, o por lo que ellos sean, solamente tú sabes lo que es mejor para ti y lo que debes desterrar según tus posibilidades.

Nunca te tomes a broma las cosas que te parezcan importantes para tu corazón, aférrate a ellas como te aferras a la vida, pues sin esas cosas que son importantes para tu corazón la vida no tendría sentido.

Tienes que aprender a distinguir lo que es prioritario, importante, relevante y lo que puede ser para más tarde, la gente y las personas, esa sabiduría se adquiere con los años, discriminar entre quiénes sí y quiénes no incluso aunque lleven nuestros mismos apellidos, aunque los conozcamos desde siempre nos ayudará a tener una buena salud emocional y que nuestro corazón encuentre el camino adecuado.

No permitas que tu vida se resbale entre tus dedos, como si fuera agua o arena de la playa, viviendo en el pasado o viviendo en el futuro, vive tu vida un día a la vez y podrás disfrutar todos los días de tu vida.

No te rindas incluso cuando pienses que no tienes nada que ofrecer, porque nada es del todo en vano hasta el momento en que tu decides parar en tus intentos.

El hilo del destino nos une a todos, pero es muy frágil.

Piensa que todo el que llega a tu vida es porque puede ser para ti, puede ser una lección, puede ser tu destino, o lo que tú elijas según cómo lo trates.

No tengas miedo de enfrentar ciertos riesgos porque gracias a ellos aprendemos a vivir, a amar, a relacionarnos, a caminar incluso.

No te cierres al amor diciendo que es difícil de encontrar, porque el amor no se encuentra únicamente, se cultiva, se cuida, se alimenta, se fomenta, se respeta, al amor se le es fiel, se le es leal, al amor se le mima y se le dan ciertas cosas, como respaldo y proyectos comunes del que se irá alimentando.

La mejor manera de encontrar amor es dando amor.

La manera más rápida de perder al amor es aferrándonos muy fuerte a él pasando a ser destructivos, posesivos, controladores, celosos, porque entonces el objeto (la persona) de nuestro amor tenderá a apartarse de ese tipo de sensaciones que ya no son amor puro sino control.

No rechaces tus sueños, si tienes esperanza, si tienes un propósito.

No corras por la vida tan deprisa que vayas a olvidar dónde has estado sino también hacia donde querías ir.

La vida no es una competencia con los demás, ni una apuesta, sino una velada para ser saboreada a cada bocado que des así que disfrútala.

NATALIE IMBRUGLIA – Torn


 
 
 

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©VictoriadelaFuente2018

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