Hay caminos que cuesta recorrer.

Hay caminos que son de ida, aunque quizás no lo sabes cuando estás dando pasos en el tránsito.

Hay caminos que son de vuelta y son los más reconfortantes del mundo.

Hay caminos que son de ida y vuelta y son en los que nos perdemos contemplando el paisaje.

Hay rutas que resultan ser cruces de caminos, en ellos te encuentras con otras personas o si tenemos suerte nos podríamos encontrar con nuestro propio “yo” del pasado o del futuro, que nos obligan a la toma de decisiones que implicarán a los seres que amamos.

Hay caminos que son de verdad y otros que están llenos de mentiras, pero aún así nos metemos a transitarlos, los recorremos aún sin saber dónde nos llevarán ni la razón de porqué damos cada paso.

Lo malo es deshacer el camino ya hecho porque despertamos de un mal sueño al que aún no queremos llamarlo pesadilla.

Algunos de esos caminos tardamos en iniciarlos porque no queremos ver el sitio por dónde empiezan, preferimos seguir en un limbo de autoengaño y comodidad.

Porque desde luego comienzan en un punto llamado reconocimiento, autocrítica, conocimiento de nosotros mismos, esfuerzo para dejar atrás aquello que no nos vale o peor aún que nos destruye.

El camino del cambio empieza desde dentro y se alimenta con espiritualidad, fe en ti y amor hacia ti mismo.

A fin de cuentas, tú eres la única persona con la que vas a poder contar seguro toda tu vida.

FERGIE – Big girls don’t cry

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©VictoriadelaFuente2018

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