BRUJAS, HECHICERAS, DRUIDAS, CHAMANES…

Quizás tú no lo sepas, pero la palabra “Bruja” quiere decir mujer sabia.

Muchas veces he tenido que oír cómo se llamaba brujas a muchas mujeres por el aspecto físico o por sus terribles actos, pero nada más lejos de la realidad, una bruja no tiene por qué ser una vieja arrugada llena de verrugas ni una terrible malvada que quiere que la gente se conduzca según su voluntad, eso tiene otro nombre.

A veces he tenido la experiencia de saber cuándo una persona era buena o mala antes de que se pronunciara como tal en mi vida.

A veces he sabido si iba a estar en un lugar o no con antelación cuando ya estaba decidido que se iba a ir.

Algunas veces he sentido la presencia de personas que se habían ido.

Hay cosas que no sé bien qué explicación darle, si se llaman deja vu, aún no tienen nombre o simplemente lo desconozco.

Cuando las Brujas, o las mujeres capaces de ver la magia, se reunían antiguamente, era para potenciar sus poderes y si lo hacían en grupo era para hacer un servicio a la Madre Tierra, al Poder Femenino dentro de la Comunidad y a todas las mujeres.

Esto hizo que esta gran sabiduría permaneciera viva en dentro de las células de la humanidad, trascendiendo entre las generaciones.

Nuestras tradiciones ancestrales y las de las culturas originarias, toman los cuarenta días posteriores al cambio de estación, equinoccio y solsticio, como de influencias especiales en la evolución y trascendencia humanas.

Estas son coordenadas del cielo y la tierra, abren portales por los que atravesamos dejando atrás lo viejo lo que ya no nos aporta nada, y abriéndonos a lo que vendrá, el cambio, el salto, la expansión, la incertidumbre.

En el crepúsculo del treinta y uno de octubre (sin llamarse entonces así) los antiguos chamanes, curanderos, brujas y brujos, sacerdotes y sacerdotisas, se disponían a iluminar los altares, las puertas y ventanas de las casas, los bosques y montes, con grandes hogueras y piras.

Las tradiciones dicen que, en esa fecha, las leyes del tiempo y el espacio se encuentran suspendidas y la barrera de los mundos desaparece, de forma que la línea que ellas separa se desdibuja y el manto por el cual las personas que se pueden comunicar entre ambos lados es más delgado.

En el crepúsculo de esta fecha, debemos purificar nuestro hogar, nos purificamos nosotros e iluminamos todo reuniéndonos para que, a través del espíritu de grupo, intentaremos liberar de todo lo que ya cumplió un ciclo en nuestra vida, aquello que ha muerto y que definitivamente se debe transformar.

El círculo de fuego es una metáfora, pero en el círculo de fuego quemamos los cuerpos inertes de nuestros miedos, conflictos, enfermedades, dolores y sufrimiento, que nos perturban y cuelgan como residuos astrales, impidiendo la libre evolución del Ser Interior, dándole alas para que recomience con el fuego saliendo de sus cenizas como el Ave Fenix.

Cuando nos reunimos para celebrar en esta fecha tan especial, renacemos en el poder de la sabiduría y esta se ilumina por nuestra consciencia.

LINDSEY STIRLING – Crystallize

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©VictoriadelaFuente2018

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

los  hechos  aquí relatados y los personajes

son invención de la  autora

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Fuente de la imagen Pixabay