Entre el amor que tú me prometías y el que me dabas y todo lo demás, sin dudar elegí el mundo entero porque era un mundo de elecciones en el que yo salía perjudicada, ampliamente perjudicada.

Entre el amor que tú me ofrecías y tus constantes dudas, entre nuestra ferviente pasión, y aquellos días de peleas para tener posteriores reconciliaciones, aunque yo supiera que me la estabas jugando, llegó un momento en que tuve que plantearme hacer una elección, llegó un momento en que la elección estaba clara, para ti que tirabas de mi como si de una goma elástica se tratase a ver cómo conseguias cogerme la medida, pero no lograbas medirme porque yo no tengo medida alguna, yo soy algo más.

Elegí el amor, el amor a mí misma, porque ante tu actitud no había otra opción.

Elegí mi dignidad ante tus desprecios, porque no cabía nada más que hacer con alguien así.

Elegí la posibilidad de un amor futuro por encima de tus celos, de tus desprecios, de tus humillaciones, de tus formas de actuar, porque mientras que tú estabas por ahí tonteando con otras mujeres que tan idiotas como yo iban cayendo en tus redes como antes lo hice yo, yo estaba en casa cuidando de que los seres que más te importaban disfrutaran con su fiesta más entrañable mientras tú me mentías con tus entrenamientos.

Al final me fui cuando tuve la constancia de tus engaños.

Elegí el amor hacia mí misma por encima del miedo, fueron pasos pequeños al principio, porque no me dejabas muchos días a solas para que no me diera tiempo a pensar por mí misma, para que te echara de menos pero no para que recapacitara en lo que me estabas haciendo.

Pero recapacité.

¡Claro que sí!

Me dio tiempo a pensar en ti, en mi. Pero sobre todo en nosotros.

Y más que nada en un seguro vosotros, que no éramos nosotros, erais un muchos y posibles vosotros porque te vi con muchas mujeres, una un día me dijo que tú eras su mundo, el mundo para ella, otra me dijo que habías sido el mayor hijo de puta que había conocido en su vida, otra me dijo que  para ella eras el padre de su hija pero que no dudaría en enterrarte bajo una losa de denuncias si eso conseguia librarla de ti y te pondría una lápida con el nombre de su niña si con ello pudiera volar con la cría y hacer que pudiera estudiar y tener una vida digna lejos de alguien con un pasado como el tuyo.

Aquello  bien parecía el cuento de navidad de antes, ahora y mañana en el que no tenía muy claro qué papel jugaba yo porque no aparecía en ninguno de los cuentos.

Tampoco eras el protagonista, ellas eran las protagonistas, pero cada una de un cuento, no como en el cuento real que era siempre el mismo tipo que veía su vida con la perspectiva del pasado, enfrentándose al presente, y pensando en las posibilidades del futuro.

Pero tal como te conocí tú no habías pensado ni por un momento en el futuro, ni con una, ni con otra, ni con la de antes y mucho menos conmigo, por eso me elegí a mí misma, porque cada vez que atisbé que una de mis compañeras de tus juegos de infidelidades estaba ahí.

Yo sí tengo mucho en qué pensar.

Sigue con tus juegos, sigue perdiendo el tiempo, sigue entre las rodillas de las luces y las sombras, busca la perdición entre las mezquitas y las iglesias porque ya sabes que yo ando entre otras personas que te quedan muy grandes.

De verdad que intenté hacer el camino a tu corazón, pero era un camino inhóspito que jamás nadie antes había transitado, que estaba puro como lo estaba tu corazón porque allí no había nada, ni habitó jamás nadie allí y entonces me diste lo único que podías darme, lástima y salí corriendo despavorida en dirección contraria a ti porque ahora lo tenía muy claro, me amaba más a mi que a ti.

SOULSISTER – The way to your heart

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©VictoriadelaFuente2018

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