Foto tomada en Las Hoces del Río Duratón ©Victoria de la Fuente

Cuando se cruzaron ella no supo qué era él.

No se imaginaba lo que habitaba dentro de él, o más bien la decrepitud que corrompía su alma.

Unos años después ya sabía que su alma era inexistente como decrépito era su corazón.

Al comienzo de su relación pensó que era ella la decrepitud en persona tras todos los terribles sufrimientos por los que había tenido que pasar, pero a medida iban pasando los días, los meses y los años, a medida iba conociendo a aquella persona y sabiendo, conociendo cómo era en realidad, se dio cuenta de que estaba llena de vida.

Pletórica en realidad.

Llena de planes.

Con miles de objetivos por cumplir.

Sueños por realizar.

Ideas que llevar a cabo.

Y se cansó de limpiar su mierda y de aguantar sus desprecios y se fue a vivir una vida en la que cumpliría sus sueños, conocería cienes y cienes de personas maravillosas, almas jóvenes que le darían horas llenas de risas que le harían olvidar los días pasados en la sombra de aquel tipejo.

Voló libre porque su intuición le decía que atada a esa relación iba a morir de insatisfacción, de pena, de asfixia en la mierda de un tío que además no la amaba.

JEWEL – Intuition

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©VictoriadelaFuente2018

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