¿Me vas a venir a mí con estrategias? ¿En serio?

Quizás no te has percatado de que, aunque tú me doblas la edad yo te doblo en experiencias, tengo mil veces más mundo que tú, y cuando tú te comportaste conmigo como lo hiciste sin conocerme, me perdiste.

Ahora no me vengas con estrategias para que haga lo que tú quieres que haga lo que añoras y que desdeñaste.

Podrías haber ganado una aliada, pero ganaste a tu mejor contrincante y ni te voy a decir que te des por avisada.

Te diré que sí a todo para ir a mi bola, a fin de cuentas, fuiste tú quien inició la guerra con tus desprecios, con tus insultos, con tus reiteradas humillaciones, con aquellos comentarios injustificados sobre mí.

Comentarios sobre alguien que ni conocías ni te molestaste en conocer.

Y yo de memoria ando bien. Traza estrategias. Traza planes.

Que ya te dije que no.

Que nunca me iba a sentar contigo una fiesta más, ahí te quedas criticando a los tuyos porque a mí eso no me parece el espíritu de la familia, sino que me parece muy parecido a la figura de la portera de una finca cutre de una película de un renombrado director internacional.

Es que vas contra los tuyos, contra las tuyas… ¿a quién se le ocurre? no me imagino cómo puedes favorecer a unos sí y a otros no. Incluso aunque tuvieras un favorito si tuvieras dos dedos de frente no lo mostrarías ante tus hijos y menos en público.

Alguien en tu posición debe ser imparcial para con todos los suyos, al menos delante de ellos, aunque luego con cada uno de ellos razone.

Una madre debe estar preparada para que sus hijos vengan a refugiarse en ella, pero nunca debe quejarse de unos frente a otros.

PERO SOBRE TODO UNA MADRE O UN PADRE  NO DEBE ENFRENTAR A UN HIJO CONTRA OTRO.

Una madre nunca se debe permitir el lujazo de criticar a una hija, a un hijo, a la esposa o al esposo de unos de ellos y meterse en medio de las relaciones porque su papel es solamente ser madre. Que no es poco, ¿Eh?

Espectadora, pero no partícipe. Nunca tomar partido por uno o por otro y menos por quien no es de casa.

Por eso te perdí el respeto.

Porque te erigiste como parte del problema cuando debías ser espectadora, y desde luego parte de la solución.

Porque no parabas de ser la que más criticabas a quien menos culpa tenía que encima era parte de ti. Eras la que más instigaba, aunque el tiempo hubiera pasado.

Porque hablas sin saber.

Porque el agujero negro más grande del universo es más pequeño que tú negra boca.

Por eso mi educación es la única que me ha impedido hacer lo que de lógica era lo que te mereces: Mandarte a paseo porque eres un tumor.

Pero entrar en guerra con una persona ignorante es lo peor que puedo hacer, y tu ignorancia es inconmensurable, no sólo no te voy a sacar de tu ignorancia sino que me vas a arrastrar a un pozo en el que me voy a ver embarrada y no quiero.

Eres un pájaro de barro que se ve sustituido por una tórtola, y ya sabes cuál es la historia de la tórtola.

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©VictoriadelaFuente2018

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