TRASMUTAR LO NEGATIVO A POSITIVO

Ella estaba pensando todo el día en alguien que le incomodaba, que le agobiaba, y cuyas acciones hacían que se sintiera acosada y, sin embargo, no dejaba de desearle que alcanzase la sabiduría, que alguien le diera la felicidad que necesitaba y que obtuviera la paz que su alma necesitaba tan desesperadamente, aunque quizás tuviera que buscar un poco más que los demás para encontrarse el alma.

Quizás tuviera que buscar y no entre la gente, sino en sí mismo, lo que tanto buscaba en otras personas y sobre todo en despreciarla y humillarla a ella.

Le deseaba que el afecto que no había logrado en tantos años, en tantas décadas, lo encontrase en algún lugar y le bastase y que gozara de muchas bendiciones para siempre.

Ella necesita vivir en serenidad con una actitud equilibrada y que le haga sentir feliz y en paz, aunque todo el mundo sabe que la felicidad es un pájaro que te viene a ver intermitentemente si tu actitud es positiva ante la vida.

Sin embargo, con una persona negativa no se puede ser feliz ni equilibrada.

No podía enviar buenos deseos a quien dedicaba el tiempo y el esfuerzo a acosarla, y aún así ella lo hacía, se lo deseaba con toda su alma porque sabía que era el único camino para quitárselo de encima y sabía que el rédito estaría al final del esfuerzo.

Durante algún tiempo juzgó cómo actuaba él, pero ya no, ¿para qué?

Durante algún tiempo juzgó cómo habían sido las personas de su entorno con ella, pero ya no, ¿para qué?

Juzgar era lo que habían hecho con ella, juicios faltos de tacto, juicios llenos de prejuicios y que le habían colmado de perjuicios y a él le habían importado nada.

Ahora sólo quería salir de la rueda de ratón en la que se veía dando vueltas, porque ni eran sus vueltas, ni ella era un ratón y porque ¿para qué iba a dar vueltas? Eso era negativo.

Trasmutar lo negativo en positivo era lo que había hecho desde el interior hacia el exterior para conseguir desearle a aquella persona que tanto mal le había hecho pasara a ser alguien imprescindible en su vida a ser alguien prescindible, para que cuando por fin la vida le dio todo aquello que ella había pedido para él a ella no le faltara el aire para vivir.

La vida es una maestra obcecada y cuando te empeñas en no aprender lo que te muestra dándote toques al final te empuja por el barranco y terminas por caer.

Lo último que supo ella de aquel hombre al que tanto bien le deseaba pese a que mucho la acosaba y más la agobiaba, fuera que había entrado en prisión por haber maltratado a una  mujer, Isabel, la siguiente señora si es que se la podía llamar así, con la que había salido después de estar con ella, casi la mató de una paliza.

Era una mujer que le llevaba bastantes años, era bastante más mayor que él,  que tenía casa propia y trabajo respetable o así se la tenía en su entorno más reciente y desde hacía muchos años trabajaba en la misma empresa y eso a él le convenía porque de profesión era vago y de cargo busca vidas, así que cuando aquella mujer apareció entre ellos dos él no lo dudó y dejó de acosarla para iniciar una nueva vida junto a alguien cuyo honor estaba intacto, ella lo había designado.

Pero la cabra tira al monte.

Cuando aquella nueva presa se le salió un poco del renglón marcado por él la quiso corregir, a él no se le desobedecía, y sin querer el correctivo se le fue de las manos. La pobre Isabel,  Isa,  terminó en el hospital con la mandíbula fracturada, la nariz rota, a juego con cinco costillas y el brazo en cabestrillo que iban a tener que ir a ver al médico de atención primaria y al traumatólogo cada pocas semanas hasta que se recuperase del todo.

Sin embargo, de algunas secuelas Isa no se pudo recuperar jamás y fue a buscar a aquella mujer de la que tanto le había hablado él, por recomendación de su psicólogo, que decía que cerrar ciertos capítulos ayuda a pasar página, pero nunca logró dar con ella porque había sido más lista que él, que Isa y que las dos mujeres que él había acosado anteriormente, ella había desaparecido de la faz de su tierra y no iba a permitir que aquel tipo volviera a acosarla, ni siquiera por medio de una herramienta como pudiera ser su siguiente amante, o la siguiente. Ella valoraba por encima de todo y de todos su vida, valoraba su paz y su equilibrio.

ANASTACIA – Left outside alone

Si te ha gustado tienes otras publicaciones para leer en:

Voy pasando páginas

©VictoriadelaFuente2018

¡SI TE GUSTA COMPARTE EN TUS REDES SOCIALES!

Fuente de la imagen Pixabay