Hoy es mi cumpleaños, cuando eres pequeño te hace mucha ilusión, luego ya un poco menos.

Ahora tengo un poco de perspectiva para juzgar lo que pasa a mi alrededor, ya no soy una niña, ahora tengo un poco de juicio, un poco.

Ya tengo cuarenta años, aunque yo me veo joven.

En realidad no tengo cuarenta como todo el mundo cree, no, que va.

Tengo muchos padres, pero no soy ni hija de puta ni bastarda, se me gestó por primera vez en 1812 en Cádiz, me llamo Constitución, aunque algunos me llaman Magna, CARTA MAGNA.

Soy la que, en teoría, regula los DERECHOS, DEBERES y LIBERTADES DE TODOS LOS ESPAÑOLES.

Si echas cuentas desde 1812 a hoy ya ha llovido, no soy yo tan joven, aquello era un proyecto de lo que en realidad soy hoy, pero al final nací un frío 6 de diciembre de 1978, recién estrenada la democracia en un país, España, que salía tímidamente de una situación de represión, no usaré esa palabra que todos estáis esperando.

Remover avisperos no lleva, nunca, a buen puerto.

Desde entonces muchos han sido los cambios, testigos todos, los españolitos de a pie que han pasado de pobres a ricos y a pobres otra vez.

Pero los cambios que más me sorprenden son los que no ven más allá del tiempo y del horizonte.

Cuando yo nací se hicieron dentro de mí un montón de cosas, se llaman artículos, yo te explico.

Eso de los artículos son como pequeños cuentos en los que se fraccionan esos derechos, deberes y libertades de los habitantes de España, se supone que garantizan que nadie pueda hacer nada incorrecto, conscientemente o no, para dañar a los que vivimos aquí.

Nada… como por ejemplo decir que voy a declarar la república independiente de mi casa al poner un felpudo de esa tienda de muebles tan guays, y para eso hay uno de esos artículos.

La gente no entiende que hay personas, de las que se categorizan como malas, malas malísimas, que llevan años haciendo tratos dentro de despachos para llevárselo calentito mientras que fuera les venden otras cosas que ellos se creen.

Cosas, ideales vaya, mientras esas malas personas están a salvo por pactos en las altas esferas, por trajes largos que empiezan por to y terminan por ga las personas buenas trabajan para sacar cíclicamente a este país de crisis periódicas que empobrecen a españoles, no importa si hablan un español con un acento o con dos.

Mientas tanto yo, Constitución, veo como me quieren cambiar…

Que si… 

Que ya sé que con los años todos cambiamos.
Con los años todos evolucionamos.
Renovarse o morir.

Que ya sé que hay muchos detractores de la monarquía, pero… (aquí viene esa palabra tan puta, el “pero”) la monarquía es, y puede ser una buena institución si se hace respetar, si la prensa hace un buen trabajo y no es amarillista, para ejemplo la prensa amarilla del Reino Unido y el tampón que quería ser el Príncipe Carlos con su amante que tras la muerte de su esposa, Lady Di, pasó a ser la Duquesa de Cornualles, no hagáis caso de la sugerencia a lo que sugiere Cornualles… que no es propio de mí hacer juegos de palabras.

Pero poneos en la piel del hombre que bautizó aquellos espárragos como Espárragos Cojonudos, al que un dictador (¡mierda! Dije que no iba a decir esa palabra y esta es prima de dictadura, ¡¡¡mierda ahora sí que la he dicho!!!), me refiero por descontado a nuestro dicharachero Rey Juan Carlos I, Rey Emérito, que ha sido una pieza clave como esencial para el país durante el tiempo que ha reinado, incluso preparando a quien le ha sucedido.

De dónde viene el nombre de los Espárragos Cojonudos

Alguien le puso en un puesto, a dedo, y tuvo que hacer un papel, le han cronometrado cada día con una agenda, ¡A ti eso no te molaría nada!

Nadie discute si es cara o no la monarquía, pero sus funciones en diplomacia, política, junto con sus conocimientos en protocolo y sobre las distintas organizaciones sociales y políticas en el mundo están más que sobradamente demostradas, por eso alguna concesión podrían tener,  aunque sean Corinas en La Corona porque también se permiten los tropiezos en las demás casas, ¿Verdad Paco?, ¿Verdad Elena?, que si en su casa cuecen habas en la vuestra a calderadas.

Y hablando de casas… Mi casa es España, y yo estoy muy triste porque los miembros de mi casa no hacen más que decir que no son mi familia, que quieren ser ellos y nada más. Y que nadie me diga que esto son tópicos.

Cada uno por su lado que les quede claro que no van a ningún lado.

Ya desde los tiempos en que los Estados Unidos se unieron y la Unión Europea se unió os tenía que haber quedado claro, clarinete, cristalino.

La unión monetaria, social, lingüística y de todos los tipos hará la fuerza.

Y no es que yo sea rojeras que se dice por aquí, republicano o socialdemócrata, que vete tú a saber qué significan esos palabros cuando aquí se dice muy claro, facha y rojo, yo lo que soy es ESPAÑOLA, si ya lo dice en mi propio nombre, CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, y lo que quiero es que un andaluz se sienta orgulloso de su gazpacho y sus casas blancas, un cacereño de su tabaco y su pimentón, en Valencia que sepan que la paella se conoce en Australia, que en Almería sepan que El Ejido se ve desde el espacio, que los habitantes de León, Soria, Cuenca, Valladolid, Ávila,  Burgos sean conocedores de que cada año baten el récord de frío y que como sigamos con el cambio climático lo que se conocía como “chuzos” que son los carámbanos van a desaparecer, que Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco son el pulmón de España porque llueve mogollón y siempre se dice que allí se come muy bien, pero… ¿dónde se come mal aquí? Que en Huesca se esquía muy bien y se rutea también muy cuando no hay nieve, y que en Cataluña se come, se trabaja, no hay solamente dos opiniones y… (y que ese tema dame para otro post), que no me puedo olvidar de nuestras pequeñas, pero no menos importantes, nuestras Islas,  las Islas Baleares con sus calas y su cultura tan especial y las Islas Canarias tan ricas en variedad, con esos jardines de cactus y el Teide.

España no es muy grande en terreno, es muy grande en variedad, somos el país con mayor variedad de denominaciones de origen en vinos, quizás no el mayor productor de ellos, pero ¡qué ricos caldos damos!

Somos uno de los mejores en producción de quesos.

¡Y qué quesos!

¿Y el jamón?

Esto, a mis cuarenta años os digo que no se puede echar a perder aunque sea por brindar con un buen Ribera del Duero acompañado de su Jabugo y un queso curado, que luego ponemos unos Espárragos Cojonudos, un Ribeiro, un… Toro, un… Penedés

Si es que este país es tan rico que da pena echarlo a perder por cuatro avaros metidos a políticos, piénsalo español.

Que nadie te diga que lucir tu bandera significa tener por añadidura una ideología política porque no es así, dile tú a un americano que por llevar en una gorra su bandera ha votado a tal o cual candidato, lo mismo le da un ataque de risa que te saca el arma y se te quita la tontería de por vida. Que nadie te diga de qué puedes sentir orgullo y de qué no.

Cuando en otros países se iza la bandera el respeto es absoluto, aprendamos respeto por lo nuestro.

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©VictoriadelaFuente2018

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