Amelia se creía indestructible, bebía, fumaba y consumía drogas como si no hubiera un mañana bailaba hasta las tantas de la mañana todos los días después de salir del bar en el que trabajaba cada noche dormía con un hombre diferente, nunca le había importado el futuro, tanto es así que no tenía casa propia, sino que vivía en una alquilada, iba cambiando de casa a medida iba cambiando de trabajo.

Sus pertenencias casi cabían en una maleta, no tenía joyas no tenía mucha ropa no guardaba nada de un año para otro no tenía álbumes de fotos, no era una mujer que guardara nada del pasado ni se preocupara por su futuro.

Amelia vivía una vida absolutamente disoluta pero los años fueron pasando rápidamente y entonces dejó de interesar la morena alta guapa estilizada con poco pecho de la barra y empezó a llegar la siguiente generación de morenas altas guapas estilizadas de grandes o pequeños pechos daba igual porque eran más jóvenes.

Quedó entonces Amelia relegada a un segundo plano ya no podía permitirse beber al ritmo que debía antes ni consumir las drogas que tanto le gustaban ni fumar todo lo que solía fumar cuando trabajaba tras la barra de un bar.

Tuvo que dedicarse a trabajos que no le gustaban en absoluto como limpiar casas cuidar lo que ella llamaba viejos aún siendo ella ya una vieja, limpiar supermercados, y trabajos poco o mal remunerados, trabajos que muchas veces resultaban ser una estafa porque no le habían dado de alta y con los que terminaban estafándola. Una mañana al despertar se dio cuenta de que no se veía sus propios pies, de que el dolor que sentía en su abdomen era más insoportable de lo que solía hacerlo cada mañana, se vistió y se fue al centro de salud ahí su médico le dijo que sería mejor que fuera al hospital.

Un médico con pinta de estar muy ocupado y más enfadado le dijo a Amelia que debían de hacerle algunas pruebas, le explico de qué tipo de pruebas se trataba pero para ella era como si le hablaran de la NASA, la medicina era algo que se le escapaba ni quería ni sabía si podía ni le interesaba todo lo que aquel tipo ralo enjuto viejo le estaba diciendo porque le parecía que sus propias formas de hablar la estaba juzgando.

Finalmente le tocó hacerse mayor en su inconsciencia y ser consciente de un solo golpe con los resultados de aquellas pruebas tenía  cirrosis hepática que según el médico le dijo que llevaba un tiempo padeciéndola y que había derivado en carcinoma hepatocelular.

La temida palabra: Cáncer.

Por más que quiso dar marcha atrás al reloj ya era tarde, el tiempo se había ido y la había roto.

Las imágenes del pasado desfilaron por su mente mientras la voz del apuesto médico se iba difuminando.

Esas imágenes que eran personas y memorias se desdibujaban porque no iba a tener una oportunidad para estar allí con ellos otro verano, otra navidad, otro de sus cumpleaños.

Vio cómo se desdibujaba ella misma de la memoria de aquellos que amaba mientras que su cuerpo iba cambiando y su barriga se iba hinchando como si fuera un globo.

Una mañana la tos hizo que sangrase y cuando por fin pudo desayunar traspasó sus ahorros a la cuenta de un sobrino que había estado cuidando de ella cada día, haciéndole los recados, cocinando para ella, haciéndole la compra, y entonces se tomó todos los medicamentos que tenía para el dolor y se dio un baño de espuma.

Amelia pensaba mientras se quedaba dormida entre las burbujas que ya no tendría tiempo para encontrar a ese hombre maravilloso que se había imaginado en su mente, que no iba a comprarse aquella moto que había querido toda la vida, que no iba a hacer tantas cosas que había soñado… pero que a cambio había perdido su vida en las barras de los bares borracha bebiéndoselo todo y que a penas recordaba la mitad de su vida porque la tenía difuminada por el alcohol y las resacas.

Ya no podía verse los pies porque su barriga estaba muy hinchada.

Su sobrino tardó cinco días en ver la transferencia, cinco días en los que por cierto no había ido a ver a su tía porque había tenido que ir a hacer una presentación de un nuevo producto en Paris.

SIGMA – Find me

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©VictoriadelaFuente2018

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