Acudió al lugar donde se habían besado por primera vez, nada había cambiado, todo seguía igual.

Era el mismo parque de siempre.

El banco donde ella se había puesto de puntillas para besarle seguía en el mismo lugar que cuando lo besó.

Se sentó al calor del sol aprovechando que no había nadie en los alrededores.

Inició uno de sus muchos monólogos que no le llevaban a ninguna parte.

<Sé que no estás aquí ya, tampoco yo estoy aquí ya, si me vieras dudo que me reconocieras. Aunque en cierto sentido sé que me estas esperando como yo te espero a ti, puede que ya lo sepas, pero, todo se me ha hecho más fácil desde que ya no estás en mi vida.

Cada día el sol sale y se pone, y yo tiendo a pensar que es por mí y no por ti como solías decirme.

Los días van pasando y me invade la tristeza, el mundo sigue girando, sin ti, sin mí, sin un nosotros que lo contemple.

El tiempo está huérfano mientras avanza, horas, días, semanas, meses y tú no estás aquí abrazándome mientras duermo y, yo no me duermo en tu pecho.

Y todo ese tiempo del que te hablo se está convirtiendo en años mientras yo intento encontrarle sentido a todo lo que ha pasado, lo que pasó y lo que no pasó.

Quisiera tener una grieta por la que la claridad entrase y me iluminase en mis momentos más oscuros, mis momentos de debilidad sin ti.

Si te tuviera delante te diría que estoy intentando encontrar mi sitio, mirando hacia delante, pero no puedo dejar de mirar hacia donde tú estabas porque tú eras mi alma y mi corazón, pero entiendo que el futuro es lo mejor para mí y no debo anclarme ahí donde no voy a estar, al pasado y eso eres tú, mi pasado.

Sin embargo, tengo que reconocerte que a ratos este camino llamado vida, sin ti se me ha hecho más oscuro y cuesta más ver a dónde voy sin ti.

A veces sin tu ayuda, sin tus formas de pensar tan ágiles me siento tan perdida y tan sola que busco con desesperación cualquier cosa, lo que sea, a lo que agarrarme, a lo que asirme para subsistir sin ti, sin tu clara mirada que yo creía limpia y sincera.

Busco algo, una pista que me muestre por dónde seguir en este camino que me parece ya lleno de trampas en un día con niebla en el que me encuentro muy cansada y necesito sentarme por última vez en este banco a decirte adiós o sé que seguiré viniendo a contarte cosas que ya no te importan, si es que alguna vez te importaron.

Incluso ahora, en la oscuridad que me rodea, me sirvo de los destellos luminosos para salir del túnel en el que tú me metiste para guiarme, los uso como si fueran faros, luces minúsculas que me sirven de referencia en la oscuridad, que me llaman para volver a la vida.

Quizás no sean suficientes para que vea mi ruta a la salida, pero, te juro amor perdido, que me sirven para seguir adelante, para mantener la esperanza en mí misma, en que yo puedo, son suficientes para que yo lo intente con cada destello.

Un flash, un paso o tres.

Según como esté yo de cansada, pero avanzo de verdad te lo digo.

Sigo luchando contra aquella situación en la que me vi por ti.

Sigo soñando con olvidar aquella mañana que me puse de puntillas y besé al hombre de mis sueños que luego se convirtió en una pesadilla rompiéndome la vida.

Así vivo, cada segundo, cada minuto, cada hora de cada día que me has dejado en mi vida maldita desde que te dejé porque no eras un hombre sino otra cosa que no puedo nombrar porque yo sí soy una mujer.

Por mí.

No me puedo rendir.

Y nunca lo voy a hacer, soy la guerrera que presenta batalla ante las injusticias como las que cometiste conmigo, aunque sólo te lo pueda contar aquí en el banco donde te besé por primera vez y, esta sea la última vez.

Supongo que te veré en otra vida… en las estrellas mi amor…>

Se secó las lágrimas que silenciosamente había llorado mientras se levantaba, había visto a un chico en bicicleta acercarse y ella no quería público que la contemplara.

Prefería disertar en soledad.

Comenzó a caminar hacia la salida norte del parque y al traspasar las puertas de aquel lugar se cruzó con el hombre que había besado en un banco un poco más abajo.

Él la miró interrogante, en su mirada se dibujaba la sospecha de quien se pregunta si esa persona con la que se cruza no sería aquella que conocía de hacía unos años, pero ella lo miró como si fuera algo intermedio entre piedra y transparente y él no tuvo más remedio que descartar  aquella idea incipiente que nacía en su cabeza y que pugnaba por salir de su memoria.

SIMPLY RED – Stars