El amor para ser amor tiene que ser infinito, si no es infinito no se puede llamar amor verdadero. Entonces es otra cosa. 

Puede que haya sido pasión, puede que fuera una relación pasajera, puede que fuera una situación de enganchamiento de uno de los dos o de ambos.

Puede que fuera una de esas relaciones que se tienen después de dejar o que te deje  la persona de tu vida y con esa persona solo estés quitándote la mala onda, quitándote esa sensación de abandono y desamor

Algunas personas han sido afortunadas en su vida porque han vivido el amor verdadero  y pueden decirte algo, el amor nunca dice «lo siento» porque nunca sería tan incauto como para poner en riesgo aquello que ama. 

El amor, si es verdadero, es sincero porque prefiere la lealtad a la ponzoña de las mentiras. 

Cuando una persona ve que el amor verdadero se asoma a su vida y que puede escapar de las garras de una gárgola que disfrazaba su relación de amor la elección si no está clara es que estamos ante algún tipo de súcubo que ha sucumbido a las tretas de la amante podrida por años de malas artes

El amor verdadero defiende todo aquello que ama ante todos porque se sabe certero, quizás no siempre en las formas, pero sí en el fondo y para llegar al mejor futuro. 

La persona que siente el amor verdadero confía porque le han concedido las claves para tener confianza y cree porque ama

Pero cuando el amor se ve traicionado por la deslealtad y la violencia de la infidelidad se repliega a sus castillos del comienzo hasta que se cruza con otro corazón con el que compartir el camino. 

Es posible que conceda una segunda oportunidad, y una tercera y algunas más después incluso, pero cada vez que la sombra de la deslealtad planee de la mano de la mentira será irremediable que las dudas sobre lo conseguido hasta ahora lleven a esa mente al momento en que la desdicha se apoderó de su mundo por medio de la deslealtad y la infidelidad. 

El amor no entiende de cobardía y cuando vea que el ser amado es cobarde sufre por partida doble, pues ve sus formas de actuar y enfrentarse a la vida y se siente mal por su propia elección, por no haber visto antes esa forma de ser tan ruin

El amor, cuando es de verdad, sólo quiere que la persona amada sea la mejor versión de sí mismo, aunque tenga que enfrentarse a esa persona y a toda su toxicidad, a los que se la meten en la cabeza y en el cuerpo

Pero el amor también tiene fecha de caducidad cuando no se le cuida regándolo como si fuera la planta más bella del mundo. 

El amor se marchita con la falta de respeto que supone olvidar aquellos acuerdos que las partes se comprometan y una de ellas deje de cumplir porque prefiera seguir mirándose el ombligo. 

Y cuando el amor abre los ojos y ve tanta ponzoña hay tantos caminos abiertos como oportunidades decida la persona que se vio traicionada.

GREGORY ALAN ISAKOV – If I go, I’m going