Me sorprende el desarrollo de los acontecimientos cuando la gente se empeña en que vayan en contra suyo.

Me sorprende la estupidez humana cuando algunas personas, no, cuando la gente se niega a ver que se les intenta ayudar y se enfada por ello, ya sabrás que diferencio mucho entre personas y gente, el gentilicio de personas es personal y el de gente es gentuza.

Me sorprende y me aburre sobremanera la falta de dignidad de algunos seres que no puedo llamar personas.

A veces me pregunto si soy de otro planeta o si  es que mis conceptos del bien y el mal son erróneos, pero luego el tiempo se encarga de demostrarme que no me equivoco, que mis patrones no son erróneos, que las noticias que me llegan sobre personas que en algún momento me han criticado por ser en definitiva estricta y no salirme de mis preceptos se equivocaban.

Así que voy a seguir ciñéndome a ser estricta, a exigirme el doscientos por cien de mí cada día en base a mis posibilidades.

Viendo que en los últimos tiempos esta forma de trabajar me está dando tan buenos resultados, y que en ciertas personas desencadenaba ataques de risa cuando comenté qué iba a hacer,  voy a aplicar el mismo método de trabajo a otros ámbitos de mi vida.

Cuando en las redes sociales dije que a mis 44 años empezaba en la universidad hubo un “señor” que se rio de mí, me dijo que para qué quería hacer nada, que mejor me ponía a limpiar casas o portales, que cuidase viejos, aunque ya era yo una vieja. Hoy con algún año más no me veo una vieja.

Tonta de mí por publicar lo que iba a hacer, pero aprendo de mis errores, de ese y de tantos otros.

Tengo mil ideas, tropecientos planes y muchísimas ilusiones que cumplir.

Es verdad que justo cuando en la vida me parece que veo que la  luz del final del túnel es tan grande como para ver con nitidez el paisaje de fuera y que ya no tengo que contar los tramos sin iluminación que me quedan hasta la salida, de repente veo otra traba en el camino, otra más, una más a las miles que llevo superadas en este largo túnel en el que llevo metida un tiempo.

Entonces me dije Carpe Diem, sólo voy a vivir este día hoy, mis posibilidades de aprovecharlo se acaban en cuanto las campanadas de las doce de la noche digan que cambiamos de día, así que voy a sacar el máximo partido de mis días, y si alguien me falla le daré una oportunidad, pero mis oportunidades no son ilimitadas, no soy un autobús dando vueltas.

Si quiero hacer algo lo haré.

Pero también soy consciente de que a cuanta menos gente le diga mis planes mejor me saldrán.

SHOCKING BLUE – Venus