Cuando eres pequeño o pequeña te pones años, luego hay un periodo de posterior en los que te quitas edad. ¿Verdad?

Pero luego llega una edad en que te sientes realmente orgulloso u orgullosa de quien eres y de tu edad, porque van de la mano, porque significan experiencia y que hay cosas que nadie te las quita.

Yo lo escribo desde el punto de vista de quien soy… ya me perdonarás, es algo que en pocas ocasiones cambio y lo hago como un ejercicio de empatía, pero esta ocasión no es una de esas veces.

Con taitantos te das cuenta de que no ves bien, y no te importa ponerte las gafas, pero a cierto tipo de personas las ves venir de lejos porque ya has visto a muchas similares con las mismas artes.

Con taitantos prefieres olvidarte de los tacones y prefieres ir cómoda, porque sabes que seduces más con tu mirada que con unos tacones.

Con taitantos te das cuenta de que no eres inmortal como te creías a los veinte, que pensabas que podías vivir intrépidamente para siempre.

Con taitantos te das cuenta de que todo aquello que te enseñaron de pequeño está ya descatalogado, que se ha pasado de fecha como si estuviéramos hablando de un yogur, porque lo que te enseñaron en algunos casos, en otros no, era aplicable a los años en que te lo enseñaron, ahora ya no.

Con taitantos te salen canas, y tienes dos opciones, o las aceptas o te las tiñes, a mí sin duda alguna me encanta el tono plateado que está conquistando mi coronilla.

Con taitantos despiertas a una consciencia de muchas cosas, de la introspección, del alma, del cuidado del cuerpo, y entonces empiezas a alimentarte mejor, empiezas a cuidarte para dormir mejor, sales a caminar, haces ejercicio, haces todo aquello que te llena el alma sin que importe lo que piensen o digan los demás, pero sobre todo lo que es importante es lo que esas cosas hacen por ti, siempre que sean acciones constructivas para tu alma y tu psique.

Con taitantos prefieres perder la batalla para tener la calma, y ya la guerra ni te importa. A veces los temas de confrontaciones son más una larga batalla de desgaste que un momento de furia aunque la razón nos lleve de la mano.

La gente lista va a la guerra cuando piensa que va a ganar, la gente sabia la evita, con taitantos eres sabio e inteligente, evitas la guerra porque sabes que un cara a cara no te llevará a ningún buen puerto, así como sabes que si esperas la oportunidad adecuada con inteligencia ganarás cada batalla y la guerra quedará zanjada.

Con taitantos aprendes a priorizar y a relativizar.

Con taitantos das valor a las personas por el valor que te dan ellos a ti. 

Con taitantos sonríes de verdad. Pero también aprendes a ponerte una sonrisa por bandera cuando más jodida estás para que ciertos tiburones no huelan la sangre y te devoren. 

Con taitantos eres diplomática que no cínica y sabes cómo poner a cada uno en su sitio sin necesidad de poner el grito en el cielo cada vez que alguien te insulta, te humilla, te menosprecia o te estafa.

Con taitantos desarrollas proyectos increíbles y eres una persona que expele creatividad por todos los poros de su piel, llegando a ser la mejor persona que puedes llegar a ser.

Con taitantos conoces tu cuerpo y tu cuerpo conoce tus límites. Y entre los dos conocen los  ciclos naturales que tiene la madre naturaleza y eso es una sinergia perfecta.

Con taitantos hay ciertos aspectos del cuerpo que cambian, la piel cambia, la flexibilidad parece querer marcharse, pero todo ello compensa en aras de vivir y de la experiencia.

Con taitantos cuidas lo que dices, cuidas tus palabras meditándolas cuatro segundos antes de decirlas, en realidad no te importa si hieres, pero eres mas consciente de que tus palabras te pueden meter en un lío.

Con taitantos aprendes a decir las cosas a cada quien de forma que parezca que no se las has dicho. Le has dicho el peor insulto para su pobre mente y ni se ha percatado, y además te lo agradece porque empieza a ver las cosas como tú le has dicho que son.

Con taitantos vas y vienes donde te apetezca porque tienes criterio.

Pero sobre todo con taitantos tienes la capacidad de apartarte de las personas que te parezcan perniciosas para tu vida, tus proyectos y tu estabilidad física y emocional.

Con taitantos prefieres una soledad llena de ti a una compañía llena de vacua soledad que te empapa de mentiras y vacíos.

THE PRETTY RECKLESS – Take me down