Susana está tumbada en el campo al sol aprovechando que no es un día nublado como suelen serlo habitualmente donde vive, está tumbada boca abajo sobre el césped que le huele a fresco, a limpio,  entre las flores, con el murmullo del agua de un  río a un lado, está observando los pájaros volando y posarse en las ramas de los arboles, las hormigas siguiendo senderos que solamente ellas ven y las mariquitas que vuelan y le parecen casi mágicas, observa la delicadeza con la que las mariposas baten sus alas y cómo las libélulas le parecen implacables en su vuelo.

Jugaba a soplar los dientes de león formulando sus deseos, imaginaba su vida cómo sería si esos deseos se cumplieran, a fin de cuentas soñar era gratis le solía decir su abuelo.

Y qué gran verdad era aquella frase, se decía para a sí misma mientras se imaginaba cómo sería cada uno de esos deseos si se cumpliera, además los saboreaba como si casi los tuviera al alcance de la mano.

Se giró para quedar tumbada bocarriba y que le diera la luz del sol en la cara y se quedó dormida, soñando para soñar también con los párpados cerrados. 

JOEY RAMONE – What a wonderful world