Soñaba con los ojos abiertos que había un día sin presiones, en su vida, que no saltaba por una simple llamada de teléfono como si fuera su propia olla a presión que pudiera explotar delante de su cara.

Soñaba que cuando llamaban a la puerta y no tenía que abrir con miedo pensando que aquel tipo había vuelto a las andadas.

Soñaba que era otra persona, con otro nombre y quizás con otro aspecto, ya puestos a soñar podía diseñar su sueño como ella deseara.

Soñaba que era una persona que no tiene que tener pánico de que le llamen para decirle que él es el que está manipulando sus redes sociales otra vez y le  ha enviado una solicitud de amistad en cualquiera de ellas.

Soñaba con ser una persona que se siente libre de hablar en su casa, de caminar por cualquier lugar, de hablar en su coche, de conducir a cualquier sitio, de hablar con quien se le antoje y a la hora que le de la gana.

Soñaba que cualquier cosa que haga no será reprochado por nadie después.

Soñaba que podría salir de casa sin miedo a la hora que quiera, con quien quiera, y que puede invitar a quien quiera sin ser juzgada.

Soñaba que ya no le duele la actitud de ciertas personas.

Soñaba con poder volver a reír, y con una risa de verdad sincera, sin preocuparse si esto o aquello estará siendo doblemente juzgado por gente falsa e hipócrita, que juzga a unas personas con un baremo y a otras con otro.

Soñaba que había perdido el miedo a los reproches, a las mentiras, a las medias verdades y a los tapujos.

Y mientras soñaba caminaba con toda la determinación de la que era capaz hacia su sueño, un paso cada día quizás no eran muchos, pero le hacían sentir con más determinación, más fuerte, más valiente, y sobre todo alejándose de aquello de lo que quería tomar distancia.

THE JAM – Town called malice