¿De verdad te funciona ir de víctima con las personas que te rodean?

Si no me llamo al engaño esa situación tiene un tiempo limitado

No se puede fingir ser una víctima por siempre, es imposible.

Es imposible. 

Además, las propias víctimas son las que no quieren ser reconocidas por los demás como tales eternamente, y ¿sabes porqué?

Porque en algún momento las víctimas de verdad prefieren verse a sí mismas como la fiera que va a seguir adelante antes que ser la víctima del ataque de quien quiera que sea el que agrede y en el grado que sea.

Cuando te conocí me contaste que habías sido víctima de todo, en todo, ahora que ya te conozco he extraído una conclusión: a lo largo de tu vida has tenido unos problemas como unos momentos buenos, pero es que esto nos pasa y nos ha pasado a todos.

El tema está en saber superar lo malo y disfrutar de lo bueno.

El tema está en cómo encaramos cada cosa que no nos gusta cuando nos vemos frente a ello, cada contingencia negativa de nuestra vida, cada episodio terrible: un despido, una crítica corrosiva o la muerte de un ser amado.

Pero tu problema es que te gustaba regodearte en aquello malo que te había pasado, volvías una y otra vez a revivir aquellos sucesos que marcaron tu vida de forma desagradable.

Daba igual si era un mal episodio con tu madre, con una hermana, con tu mujer o  con un amigo, te gustaba revivirlo y contarlo para que quien llegara a tu vida sintiera la compasión y no pudiera refrenar la sensación de abrazarte, de mimarte, de cuidarte o incluso de hacerse cargo de ti sin fallarte.

Hubo quien entró en tu juego por trece años.

Hubo quien entro al juego un día trece.

Hubo quien te abandonó un día trece por un hombre que era trece veces más valioso que tú.

Y tú como siempre estabas revolcándote en la ponzoña del pasado, perdiéndote un presente que podría construir un futuro de ensueño, qué típico de ti.

Al final quien va de víctima tiene un tremendo problema, que suele creerse sus propias mentiras, que se cree la película en la que ha estado actuando, y que finalmente es víctima de sí mismo pagando el precio de ser un mal actor en una mala función que es una vida patética.

Pero tengo noticias para ti, la vida que estás viviendo no es una obra ni una película, no podrás volver a salir a escena tras el primer pase de las ocho de la tarde y repetirlo todo a las diez de la noche, esto es una única función, se llama VIDA.

Y en la forma en la que has elegido vivirla vas de víctima, puede que te valga con una persona durante un tiempo, pero después se le caerá la venda de los ojos y sumará que no eras tal víctima, tendrás que cambiar de objetivo, y tu vida será una sucesión de personas a las que ir contando tus penas, o presuntas penas más bien.

Al final el reloj irá en tu contra.

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