He tirado cada uno de tus recuerdos al viento en la misma playa donde hacíamos el amor y he cerrado el libro que te leía cada noche para que me hicieras el amor. 

He tirado al mar cada sentimiento que tenía por ti guardado bajo llave en mi corazón, pensé que si lo tiraba ya no podría recurrir a ninguno de ellos por si algún día necesitaba recordarte. 

He quemado en la chimenea frente a la que me besabas todos los planos de los viajes que me dijiste que deseabas hacer conmigo para olvidar a donde no ir.

Dejé millones de hojas de mil  diarios sin escribir porque sólo las llenaría  con historias sobre ti, las habría escrito con mis lágrimas por ti, habría escrito sobre que pudo haber sido y no fue. 

Pero desde hoy me propongo vivir una vida nueva porque creo que tengo muchas cosas nuevas que vivir y muchas que aprender, y tú te quedas fuera, ha sido tu decisión

Desde que pase página sobre nuestra historia y comience  una historia nueva donde vivir sin tu oscuridad, y entonces surgirá una claridad a mi alrededor como antes era lo normal. 

Así que he decidido vivir haciendo aquello que me hace feliz, ya no importa nada qué hagas, o qué haga, sólo importa ser feliz. 

De verdad que fuiste la ola que me llevaba a lo más alto del mundo en mi vida, porque tú eras mi Mar,  pero también eras la misma tormenta que me retorcía hasta convertirme en una caricatura de mí misma, cuando me atrapabas entre tus manos y hacías conmigo lo que deseases, cualquier capricho de un día que tuvieses gris, cualquier cosa que te hiciera sentir bien porque alguien te había hecho sentir mal. 

Tú siempre supiste quien era yo, eras el hombre más observador del mundo, el más obsesivo que se hubiera cruzado en mi vida y por eso me hiciste olvidarme de mí misma y de mi propia esencia. 

Hasta que te vi donde no debía y recordé lo que mejor sabía hacer, desaparecer. 

Puse en marcha todos mis empeños para volar de todo aquello que me estancase, como tú y todas tus estrategias, volar sobre todo aquello que me mataba, como tus estratagemas y tus mentiras

Al final comprendí que no hay mayor adicción que la que sale del corazón y ese eras tú, mi adicción, eras la persona a la que sentía dentro con todos tus tormentas y con todas tus melancolías, te sentía tanto que me había hecho adicta a ti, pero que sí ya me había curado de otras cosas peores podría curarme de mí contigo. 

Y cada día me siento un poco más fuerte, aunque el reflejo del espejo se empeñe en decir algo sobre ti, aunque me susurre que te extrañe y tú te cueles en mis sueños recurrentemente. 

BILL WITHERS – -Lovely day