Nacemos y el primer instinto de nuestra madre es abrazarnos, es como si lo lleváramos escrito en nuestro código genético.

Vemos un bebé y nos parece achuchable, inmediatamente nos apetece abrazarle y comérnoslo a besos mientras lo abrazamos ¿A qué sí?

Debo confesarte que siempre necesito un abrazo. Soy adicta a los abrazos, de hecho, duermo abrazada a mi pareja.

Un abrazo es algo que recibo y no importa cómo esté, si estoy bien trasmitiré mi alegría, mi paz, mi calma, y si estoy mal me reconfortará quien me abrace

Siempre necesito de un abrazo que me haga sentir que soy importante para alguien, para ti. 

Creo que no hay ninguna otra expresión de cariño tan tierna como el abrazo, donde dos personas o quizás más se pueden complementar y generar una sensación de confianza y fortaleza, expresando apoyo mutuo  y cariño sin razón, porque esa persona o personas son especiales para ti o entre sí. 

Quizás haya otra expresión: el beso.

Pero el beso puede tener muchas connotaciones y dar paso a muchas cosas, y ser motivo de malos entendidos, sin embargo, el abrazo no tiene más que el camino del cariño.

El  abrazo es esa unión que empieza por los brazos, estrecha los corazones y termina con las almas entrelazadas, que reconforta, que nos quita el frío del alma y refuerza cada  lazo emocional que tenemos con aquellos que nos abrazan

Un abrazo hace que la esencia de la persona que abrazamos, esa persona que te gusta, que quieres o que amas se quede impregnada en tu memoria y en tu ropa, que la huelas en algún momento y viajes en el tiempo devolviéndote momentos felices porque tenemos la capacidad de borrar los malos momentos de nuestra memoria, simplemente viajamos por medio del olfato como cuando hueles un jabón y viajas a tu niñez, pues algo así. 

También estrechando a los que amamos en un abrazo podemos escuchar los latidos de sus corazones y acompasar los nuestros sintiendo que la sintonía es absoluta, que la magia existe en un abrazo, en un segundo. 

Los  abrazos nos hacen sentir las personas más felices por unos instantes y las más importantes para la otra persona.

Hay abrazos que sanan.

Hay abrazos que aunque nos dejen llenos de pelos nos compensan más que una casa llena de eco.

Hay abrazos que nos quitan la pena cuando vienen de un amigo peludo de los que tenemos en casa.

Y hay abrazos que son terapéuticos cuando vienen de un cuadrúpedo que sabe más de lo que nos pasa que nosotros mismos.

Abraza.

Déjate abrazar.

Sé el centro de un abrazo de alguien que te quiera sea humano o peludo.

TURTLES – Happy together