Mira no te confundas nadie llega a la vida de nadie por casualidad, así como tú no llegaste a la mía por azar, tampoco te quedaste en mi casa por azar, tú lo deseabas, reconoce que me buscaste, yo desde luego no me moría  por meter un hombre en mi cama, ni mucho menos en mi vida.

De hecho, había diseñado una vida completamente a solas conmigo misma, sin ti, sin nadie, estaba construyendo un castillo con miles de barricadas, muros, y murallas que nadie podría traspasar para llegar al centro, a la sala que todo lo conecta.

Me repetía a mí misma que  el hecho que no tuviera un compañero en mis días no significaba que estuviera sola, me decía que mi vida no giraba  en torno a un hombre, ni entorno a nadie, me miraba al espejo repitiéndome que  tenía amistades, y seres amados, y que tenía miles de sueños que iba a convertir en planes para luego hacerlos metas cumplidas.

Mírame bien, soy la mujer que ha logrado hacer todo lo que se ha propuesto en su vida, soy aquella que se ama y se  valora por encima de todas las cosas porque si yo estoy bien todo irá bien.

No deberías  confundirte amigo mío, porque soy muchas cosas menos una mujer  fría, tampoco soy insensible, por supuesto que deseo compartir mi corazón con alguien, mi vida, mis pasos, mis conocimientos y aprender de los de otra persona,  lo que no tenía era prisa, solía decirme a mí misma “puede ser mañana, pasado, en unos meses o quizás en unos años, cuando me haya establecido después de esta mudanza, o quizás nunca, porque con los años me estoy volviendo más selectiva, más analítica y  con cada día que pasa tengo más claro que lo que no me quedan son ganas de conformarme con «quien sea, con cualquiera que llegue a mi vida por casualidad» como me dicen algunas amigas, o  por temor a la soledad.

Creo que el problema es que la gente no sabe estar sola, o peor aún no sabe  disfrutar de estar dentro de su soledad consigo mismo, y se vuelven locos en su afán por  rellenar sus vacíos con cualquiera, con la primera persona que se les cruce, aunque no cumpla los mínimos requisitos esenciales como amigos o pareja, van en esos aspectos  con una prisa insaciable y luego hay esos fracasos que nos encontramos en las relaciones.

Veo gente que está desesperada por encontrar el amor, pero es que el amor no se encuentra, porque no se perdió, el amor se construye, la gente lo busca como si  estuvieran a punto de perder su vuelo en el aeropuerto, ¿Porqué tanta prisa en todo lo referente al amor?

Es que ninguna de esas personas sabe que el amor se alimenta de los actos que llevamos a cabo día a día, el amor es un ser que vive de la paciencia a base de lo que una persona puede aportar a la otra, pero para eso tiene que haber habido un trabajo previo de autoconstrucción.

Alguien que no está ya “hecho” no puede, no podría, ofrecer nada a otras personas, y mucho menos en el caso de haber pasado por la situación de una ruptura, hasta que uno no se cure de esa herida no será buena compañía para nadie, ni siquiera para uno mismo porque no se aguanta del dolor, de los recuerdos, de lo que cree que puso y no se valoró como para empezar con alguien más y hacerle pagar los platos rotos de quien quedó atrás.

¿No será mejor esperar pacientemente, mientras se cultiva uno a sí mismo?, mientras aprenden a se cuidarse por dentro, a lamerse las heridas, mientras aprenden a amarse de la forma más adecuada para sí mismos,  porque quizás alguien a quien conocemos hace tal o cual cosa que le va fantásticamente bien, pero con nosotros no funciona.

Por ejemplo, un amigo para encontrar la paz corre, una amiga para encontrar su calma interior hace yoga, pero lo que a ti te funciona para romper con la rutina es hacer senderismo o ir a hacer baile de salón.

La clave está en cultivarse.

Así, cuando una persona se te acerque y toque tu alma de manera especial, podrás estar completamente listo para amar, porque te gustarás, no te confundas amigo mío, en mi caso todo esto que te cuento no es egolatría,  no es egoísmo, es que simplemente en mi vida yo ya he sufrido demasiado, más de lo que nadie pueda creer, nadie conoce mi historia al cien por cien, y cuando he intentado contársela a alguien siempre me han dicho lo mismo: ¿Cómo se puede seguir cuerda?

Ahora yo ya no estoy para que me elijan, estoy para elegir lo que me produzca más felicidad, lo que parezca mejor para mí y para mi futuro.

RUELLE – I get to love you