Hacer el amor es un acto de conquista sin armas, una lucha sin batallas en la que dos personas dejan volar su imaginación para dar placer al otro sin acordarse del placer propio. 

Una lucha a beso partido, con gemidos por espadas, y bajo sus armaduras ambos guerreros llevarán en su piel tatuado el deseo

Hacer el amor es una sinergia común de cuerpos pero también de las mentes, energías y almas

A hacer el amor se aprende amando y no mirando. 

Hacer el amor es una contienda en la que no hay vencedor, ni vencido, en todo caso las vencidas son las calorías porque cuando alcanzas la cumbre del mundo de la mano de quien te lleva al clímax descubres que quieres jugar en una espiral de juegos previos que son los que enganchan de verdad. 

Hacer el amor es aquello que te sale a flor de piel o no te sale.

Hay cosas que cuando haces el amor las haces hasta vestido, como mirar y sin hablar entenderse en una décima de segundo en una mirada, como rozarse las manos para girar y sin mirarse saber hacia dónde hay que ir, como saber un segundo antes de que pase lo que va a pasar sea un regalo, sea un erizarse de la piel, sea un beso robado o un abrazo que te quita el mal día para transformarlo en bueno.

Hacer el amor es hacerse cosquillas hasta terminar en batalla de besos que culminan en batalla de orgasmos mirándose a los ojos que terminan con carcajadas.

JANE BIRKIN et SERGE GAINSBOURG – Je t’aime