Ya se lo había advertido, “si me fallas no esperes que haga otra cosa que subsistir, seguir respirando, más por inercia que por propio deseo, más que nada por pura cobardía, si me fuera más fácil hacerlo que pensarlo y tuviera algo del valor que tenía hace unos años me quitaba del medio”.

Estaba cansada de tanto fracaso, de tener miedo al mismísimo miedo, de llorar, de las pesadillas, de no poder dormir, de los sustos, del terror que le producía el rechazo, del dolor, y de esa figura que se repetía una y otra vez se llamase como se llamase con las mismas  argucias.

Pero la cobardía la paralizaba anclándola en un cuerpo con una mente a un pretendido paraíso.

Estaba muy cansada, cansada de hablar, de intentar que los demás razonasen, que llegara una vida mejor y de soñar.

TOM JONES – She’s a lady