• Jaime cuando nos dejaste éramos una familia unida y feliz, teníamos una empresa boyante, ahora esas cosas no son lo que eran. Mamá ha muerto y necesito que te hagas cargo de muchas cosas.
  • Pedro, hice la carrera que mamá y papá desearon, pero de verdad que todo esto por lo que luchas me da absolutamente igual porque no me aporta nada, es tu guerra hermano, es tu patrimonio ya no me importa, te lo cedí hace veinte años, no es cosa mía.
  • ¿Pero cómo me vienes con esto?, necesito que entiendas que como parte de la familia eres un Esteve y siempre serás un Esteve, nuestro apellido no puede ser arrastrado por determinados lugares.
  • Di más bien que no te mola nada que me haya pirado a vivir a mi bola, y según mis creencias.
  • Tú puedes vivir según las creencias alternativas que defiendes, esas chorradas que te crees, pero ahora que mamá ha muerto tienes la obligación de estar presente en todos los actos oficiales que la familia designe. Estás obligado a hacer acto de presencia entre papá y yo, para que mostremos firmeza.
  • Venga tío, no utilices subterfugios que me parto de la risa, que vivo en un pueblo perdido del páramo español, como de lo que cultivamos, hemos restaurado un pueblo abandonado tras años de peleas administrativas con las distintas ejecutivas, que no te engañe mi vestimenta de pobre, tras esta vestimenta sigo siendo un hombre de carrera, pero mi diferencia contigo es que yo amo el planeta en el que vivimos.
  • ¡Ja! Tú te has ido a vivir a una comuna hippie para poder follarte a un montón de tías, hacer orgías, vivir en pecado, y sacar partido de las personas.

Sabía que todo lo que había dicho lo había pronunciado con una calma extrema para intentar sacarle de sus casillas, buscaba sacar su rabia más visceral, pero no iba por buen camino, él ya no era así, los años que llevaban separados le habían cambiado.

Quizás lo que decía era un reflejo de su situación.

  • Pedro, tú debes pensar que, por el simple hecho de estar en un lugar apartado de un país, un lugar que no has visitado, y que no tiene ni carreteras, que por eso yo no me entero de lo que pasa en casa, de que tú haces ciertas cosas, de que tú también te follas a quien quieres, aunque estés casado y en un matrimonio, pero le eres infiel. Debes pensar que la distancia te hace inmune a que yo me entere de que cada vez que viajas a nuestra casa en Aspen, o a la del Lago de Como y montas bacanales no trascienden, pero te equivocas, porque la gente habla, el servicio habla, los periodistas hablan hermano.
  • ¡Eso es falso!
  • ¡Y tú eres un iluso!
  • Estás ruralizado y más en un país que no nos llega ni a las suelas de los zapatos.
  • Estás fuera de la vida, vives en una realidad paralela, pero me parece a mí que el que se ha quedado lelo eres tú.
  • ¡Ja! Mira qué gracioso se ha vuelto mi gemelo.
  • No soy gracioso, soy realista, dime una cosa cuando viajas desde casa al extranjero ¿Cuántas veces hablas con alguien que no sea del servicio, de tu oficina en casa o en el país al que viajas? – La misma cara que tanto conocía cuando se miraba al espejo pero que ahora tenía distintos matices porque se cuidaba en las mejores clínicas de estética y escondía muy bien sus incipientes canas con los mejores tratamientos para el cabello, vio que se transformaba en una sorpresa.

Había pillado a su hermano.

Mientras él vivía en una ecoaldea y comía de lo que producía su gemelo dirigía un emporio tal como su padre había soñado, el que les había construido.

Mientras él seguía sus instintos cuidando el planeta su hermano seguía los suyos cuidando sus cuentas bancarias que chorreaban ceros y ceros.

Mientras él había decidido abandonar el apellido familiar y ser simplemente Jaime, Pedro se vanagloriaba de pasear su estatus y el buen apellido familiar por allá donde fuera, se sentía elegido para la gloria y presumía de ello.

Mientras él aplicaba sus conocimientos para comer, para vivir, desinteresadamente y con el pensamiento de que una persona sumada a otra pueden hacer que el mundo cambiase, su hermano utilizaba todos sus recursos para enriquecerse sin importarle las consecuencias que pudiera haber en el medio ambiente.

¿Bajo qué moralidad podía hablarle un tipo así de nada?

¿Qué autoridad tenía ahora alguien así en su vida para pedirle que abandonase su país, su esposa, sus hijos, en pro de una familia, una empresa y una riqueza que no le importaban nada?

Sin duda alguna prefería una vida real en un pueblo perdido que no salía en todos los planos, su vida, a una vida falsa de vanidades y mentiras como la que tenía su hermano que se estiraba la cara, se teñía las canas, se ponía biopolímeros para disimular las arrugas y estaba casado por cuarta vez con una muñeca a la que mantenía entretenida con gimnasios y entrenadores, viajes y compras mientras él estaba fuera con más muñecas saltándose los votos matrimoniales como en los anteriores matrimonios.

TEARS FOR FEARS – Every body wants to rule the world