Cuando empezamos ya te dije que me había  prometido serme fiel a mí misma para ser feliz el poco o el mucho tiempo que me quede, que podría tardar un poco más o un poco menos en ubicarme pero que lo iba a conseguir, recuerdo que también te conté que sabía que en algún lado del camino me había olvidado de mí misma y había traicionado a  mi instinto, que había dado de lado a ese modo mío tan único de ver y sentir las cosas.

Pero que no lo haría nunca más, por nada, por nadie, ni por ti.

Ya sabes que tengo un  radar único que me dice por dónde sí y por dónde no debo transitar en esto tan raro de vivir, es a veces muy útil, pero otras es una verdadera maldición tener este don que detecta a cierto tipo de personas.

Aunque a veces no le hago caso a eso que otras personas llaman el primer instinto, ese que me dijo que no me dabas buena espina y que saliera huyendo de ti cuanto más rápido y más lejos mejor.

Si me hubiera quedado con aquel primer instinto, si me hubiera dejado llevar por aquella primera impresión que me causaste  quizás no hubiera perdido el tiempo y me hubiera perdido algunas cosas que he vivido y en esta última etapa de mi vida.

¿Pero quién hace caso de esas cosas en un primer momento?

No todo el mundo.

Mi propia  vida ha sido mi mejor profesora, debo reconocerlo y me ha mostrado que debo quedarme con aquello amo, con aquello que logra que me sienta viva y con las personas que hacen que mis  días sean importantes.

Por esto y por razones que no tengo que justificar ante nadie, pero menos ante ti, me prometo que me atreveré dar todos aquellos pasos que un día me prometí que daría para llegar hasta lo más alto en la carrera que soñé y algunos me dijeron que no podría llegar, pero sobre todo me  prometo llegar hasta esos momentos de fugaz felicidad que se tienen en la vida cuando nos rodeamos de las personas adecuadas y que sin duda alguna no se pueden tener cuando me veo rodeada de gente negativa, gente tóxica, gente que usa a los demás, que critica, o que culpa de lo que les pasa a los que le rodean, y que prefiere seguir buceando a tientas en profundidades que le van a meter en abismos de los que no podría salir ni en tres vidas.

Yo ya te dije que no podrías romperme que ya venía rota de antes, y que iba a arreglarme porque era mi prioridad, que mi corazón es como el vidrio, bello de mirar y más si lo miras al trasluz, pero que si me pisas te cortarás, ahora la pelota está en tu tejado aunque en esa casa no haya nada, yo lo sé mejor que nadie, he intentado habitar en ti y no hay ni eco.

Tu pelota, tu tejado, pero ya sabes que yo no juego, pero que siempre apuesto por mí, a ganadora y tú eres un triste perdedor no me obligues a jugar que te barro del mapa.

MARK RONSON FT MILEY CIRUS – Noting breaks like a heart