Y pensé que esos amores de “amor verdadero” quedaban relegados a las películas o que eran amores imposibles porque a mí se me habían roto cada vez que lo había intentado.

Creí que era imposible ser tan feliz porque cuando lo había sido me habían dicho que era imposible que la perfección fuera posible, que la complicidad no existía en un nivel tan alto como el que tenía con aquella persona, como el amor que tenía en aquel momento, con un solo gesto, con un solo roce, con una mirada.

Te lo diría en forma de juramento, si creyera en esas cosas, pero tienes que saber que yo venía del averno, pero no del que creen ciertas personas que hay tras la muerte, sino del que se vive aquí, en vida,  con el miedo agarrado en mis entrañas, la angustia que solo pueda desvelar la verdad, el pasado que descarna, pero solo tú has logrado que me revelara ante el miedo, ante ese pánico tan arraigado en mí, haciendo que surjan mis ganas de ser feliz y ser una mujer como esas de las películas que hablan del amor verdadero

Esas películas que me decían de cuando yo era pequeña que eran un amor imposible y yo tengo que decirte que gracias por hacer que sea todo posible.

Que es posible volver a creer en la confianza.

Posible con esta intensidad que ella creía imposible, olvidada, que no creía que pudiera ser capaz de sacarme de mis avernos. 

Pero ahí estás tú.

Solo tú.

Y yo frente a ti.

Desnudos de miedos.

Vistiéndonos el uno del otro, empapándonos de felicidad, embebiéndonos de amor

Viajando por el mundo de felicidad compartida en la que nos miramos a los ojos y sabemos que tú eres mío y yo soy tuya sin lugar a dudas, sin lugar a nadie, con un único lugar al amor mutuo, al amor compartido y al amor en el respeto.

Ávidos de hambre el uno del otro.

Deseando al deseo.

Deseando comernos a cada tormenta que venga a por nosotros, deseando mostrarle a cada idiota que quiera destruirnos que somos más fuertes, más intrépidos, más listos y más inteligentes que él o que ella porque lo nuestro se basa en la verdad, en la confianza, en el amor, los sentimientos, el respeto y la lealtad.

Y sobre eso no hay enemigos que nos puedan derrotar porque a fin de cuentas si esas personas no están ahora en nuestros días ni en nuestras noches es porque no sabían nada de lo que suponen esos principios ni de lo que pesan esos valores.

DAN AUERBACH – I want some more