Para mí  no hay nada peor que tener que dejar las metas que me he marcado por culpa de las metas de otras personas, concretamente de personas que no me importan nada.

Otra cosa es que sean personas que quiera, ahí ya es otra cosa, pero también tiene que haber un quid pro quo, si yo cedo un día la otra persona tiene que ver que he cedido y otro día tendrá que ceder.

Lo que no puede ser es que yo sea la damnificada siempre en pro de sus caprichos.

Pero desde luego lo que no quiero es ceder ilimitadamente en pro de unos caprichos que son enfermizos, que resultan ser un problema para el futuro.

Yo soy una mujer que busca ser independiente, que quiere atender a proyectos que le resulten constructivos.

Tengo fama de tener mucho carácter pero yo creo que más bien es una coraza que me he puesto para no sufrir, porque ya me he llevado muchos palos en la vida, soy consciente de que he vivido ya más años de los que me quedan por delante, así que lo que me queda lo quiero vivir bien y que lo que de verdad soy es perfeccionista, me gustan las cosas bien hechas en aquello que haga, da igual si es una tarta de tres chocolates o una foto, un artículo o un evento.

Siempre me han dicho que debería tener menos miedo al compromiso que implica una relación, pero la realidad es que estoy  centrada en cumplir todas mis metas, sobre todo, aquellos objetivos personales que llevan tiempo dentro de mi mente alojados un tiempo y que me sirvieron como acicate para salir de una mala situación en la que yo no veía el final.

Yo sé que llegaré a ser feliz en una relación en un futuro próximo, pero no en cualquier tipo de relación, yo soy algo así como una estrella y necesito alguien que me trate como tal, así que el hombre que esté a mi lado y que consiga colarse en mi corazón tendría que  comprometerse a apoyarme  en todos y cada uno de mis proyectos.

No pido nada que no esté dispuesta a dar, y lo digo porque ya lo he hecho, apoyar a quien quería . 

El problema podría venir cuando la otra persona espere que yo deje mis objetivos a un lado para atender los suyos sobre todo si la otra persona se dedica a perder el tiempo, me desprecia, me ningunea, y no me valora, o pone sus cosas por encima de las mías.

Si hay algo que tengo muy claro es que podría dejar mis metas a un lado por un momento por unos objetivos en comunes, pero jamás lo haría por alguien que no dejará los suyos propios para atenderme, que no mirará por mí cuando esté mal, o que no cuide de mí cuando mis problemas me ataquen, que las tengo, cuando esa persona no tenga en cuenta que hay que tratarme de determinada manera en orden a mis características personales.

Pero sobre todo lo que más claro tengo es que soy para unas cosas una mujer clásica que quiere un amor a la antigua, que no quiero andar preocupándome de si la persona que comparte su vida conmigo, ostente el título que ostente, llámese marido, novio, o como se llame.

Y también quiero ser una mujer libre que pueda salir y entrar, con quien sea, sin que mi pareja tenga que estar espiándome, que tenga plena confianza en mí, en mis sentimientos, en quién soy yo y en quién es él para mí.

Quiero que si hay algún fantasma del pasado y se acuerda lavar su sábana para después de secarla hacerla girones y trenzarla para hacer una tirolina para los niños del pueblo se vayan a jugar al río en verano, se haga, no se coja la puta sábana y se cosa a mis espaldas maldito cabrón caprichoso que no se conforma con lo que tiene y necesita saber si la cerda bajo la sábana ya murió por una peca cancerosa o de locura, que era lo suyo.

Si una pareja mía no puede  hacer todo esto ya puede darse por perdido porque yo como mujer ya no puedo  permitirlo, es más, en algún punto de la película de mi vida creo que perdí la dignidad, pero también es verdad que los últimos acontecimientos de mi vida me han llevado a muchos lugares etéreos y no reales en los cuales he muerto en vida y de los que he tenido que volver a gatas, despellejándome entera, aprendiendo a caminar de nuevo como si fuera una niña, para después poder trotar y luego correr como antes de entrar en aquel lugar frío y oscuro en el que alguien me había metido y donde perdí mi dignidad.

He tenido que darme cuenta de que siempre voy a tener que estar orientada a conseguir mis sueños, que siempre voy a tener que mirar por mí, a luchar por mí, que lo que  no luche yo por mí y no mire yo por mí no me lo va a dar nadie, por más que me quiera o me ame.

Que no es egoísmo, que es saber priorizar y que si no priorizo cuando me quedo sola y me quedo con las manos vacías y el corazón lleno de ecos, para recuperarme de eso que me haya hundido  lo hago más despacio que otras personas porque me es más difícil que a los demás.

Que debido a mi hipersensibilidad mi fragilidad es más acusada y percibo de otra manera la realidad.

Quizás la última luz que aparezca en el horizonte sea la que me indique cuál es el camino adecuado para alejarme de lo que no me conviene, de lo que no es consensuado, de lo que se acordó y no fue jamás cumplido.

LILY KERSAW – The last light