Hagamos una receta tú y yo y mezclémonos.

Yo pondré la mitad de los ingredientes:

  • Una rubia de ojos verdes muy cabezota. 

Tú serás la otra mitad de los ingredientes:

  • Un rubio de ojos verdes muy cabezota. 

Puede ser una mezcla explosiva, que nos resulte reconfortante a los dos.

Imagínate:

Soy una tía que le sobran unas cosas que también le sobran al hombre que se refleja en mis pupilas. Qué curioso es que nos sobren lo mismo a los dos. 

Sabemos que nos faltan algunas cosas y aunque no sea el momento idóneo para ponerse a sumar y restar el vacío que encuentran en sus días, y en sus noches.

Pero también buscamos lo mismo y hemos coincidido en un tiempo y espacio en el que pese a todo nos va a tocar luchar por lo que nos mueve el corazón.

Ambos estamos cansados de las experiencias previas y queremos hacer las cosas con toda la cautela, la piel del corazón se ha vuelto más fina, más sensible por las cicatrices que otras personas nos han infringido. También estamos resentidos de tanta historia fracasada, de la rueda del control y a veces extrañamos a quienes éramos cuando la inocencia era nuestra bandera.

Además ambos somos explosivos e irreflexivos, como si fuéramos del mismo signo del zodiaco y cortados por el mismo patrón con la misma tijera, hechos con la misma tela, moldeados por el mismo escultor, como si cada meandro de nuestros cerebros nos hubiera llevado al instante en el que nuestras miradas se cruzaron y asentimos para nosotros mismos diciéndonos en silencio: ¡sí, me gusta, voy a darme una última oportunidad porque me gusta lo que veo cuando me reflejo en sus ojos verdes!

Me gusta que tengamos el mismo sentido del humor

Y creo que el hecho de que tengamos las mismas situaciones vividas en los que yo llamo  “la mochila vital” puede ser un factor que nos una, más que un factor que nos separe. 

Si tan solo me das la oportunidad de volver a ser aquella chiquilla que era antes, la risueña alocada y despreocupada que puede llevarte a dónde tú estás pensando que puedes ir…

Si tan solo quisieras tomarte un tiempo para volver a ser el chico despreocupado que iba con una pandilla hace décadas…

Quizás te estoy diciendo esto porque tú has sacado mi cadáver de una tumba en el que otras personas lo metieron, pero él se mueve por impulsos eléctricos que son casi hasta fáciles de predecir y el que no te será tan fácil de augurar será el próximo paso de mi intrincado cerebro, ya te lo dije.

Hagamos esta receta, porque yo me la estoy imaginando y se me hace la boca agua con tan solo pensarnos y fuiste tú quien me metió esa imagen en la imaginación y ahora no puedo dejar de relamerme pensando en cómo sabrá nuestro futuro.

Prepara la mesa que yo tengo todo listo para hacer los platos más deliciosos que jamás hayamos disfrutado.

Amasa.

Yo preparo el horno.

Yo recojo.

Mañana, después de un amanecer bajo las sábanas ya veremos quién lava los platos, si te toca a ti ya sabes que estaré abrazada a ti besándote la espalda, con la música a todo volumen mientras te incordio y bailamos.

La vida es eso, bailar al amanecer y disfrutar del nuevo día que llega.

Y si me toca a mí espero que bailes detrás de mí y seas tan incordio como te sea posible, hasta que te bese como sólo tú y yo nos besamos y logras que salga del cementerio y vuelva a la tierra del deseo.

Pero los dos sabemos que hemos compartido tierra y no precisamente santa, pero ambos hemos estado enterrados en mierda, así que tienes que ver, tal como yo he visto de repente en mí gracias a ti las ganas de vivir cada amanecer, las ganas de saltar de la cama sonriendo para comerme el día, pero no olvides que puedo despegar en cualquier momento si veo que no me tratas como merezco porque ya estuve en algunos sitios muertos antes y te prometo que no volveré allí, jamás.

KT TUNSTALL – Suddenly I see