Eran una pareja que fundaron su familia en sus creencias les iban a bendecir con cuantos más hijos mejor, así que se pusieron a hacer niños como si no hubiera un mañana y sus vidas dependieran de ello, y cuando nació el primogénito la primera frase que dijo el orgullo padre fue:

  • Mira ha nacido con todos los deditos nuestro primogénito, mi amor.

Al año siguiente nació  su primera hija, y otro año después otro niño, y cada año nacía otro hijo más hasta completar la docena.

Eran tiempos duros en los que un hombre necesitaba tantas manos como fueran posibles para labrar las tierras que tenían y para seguir adelante con el ganado, y en su larga o manos de sus hijos para que le echaran una mano en las tierras y quería a sus hijas para que le echaran una mano a su mujer en la casa hasta que se casaran.

Pero no se dio cuenta de que el mundo avanzaba.

De que todos terminarían marchándose y haciendo sus propias vidas, teniendo sus propias casas y familias.

Sobretodo lo que no tuvo en cuenta fue que la genética manda y nadie es perfecto, si él se veía perfecto y su mujer se creía superior, lo cual era tremendamente falso además de asqueroso, los años les descubrieron que sus hijos eran cualquier cosa menos perfectos.

Con el paso del tiempo vieron que si bien tenían todos los deditos algunos no tenían todos los tornillos, uno de sus hijos consumía drogas, otro alcohol, otro era ludópata, otro estaba en tratamiento por adicto a la prostitución y al porno, una de las hijas tenía un extraño comportamiento compulsivo llamado TOC que le llevaba a hacer ciertas cosas un número de veces, se lavaba las manos 12 veces antes de salir de casa, apagaba las luces 46 veces antes de marchar o comprobaba que el gas estaba cerrado 13 veces porque era un número de la mala suerte antes de salir no fuera que según saliera la casa explotase; otra de sus hijas era adicta a los chismes y la rumorología y tenía un don especial para lanzar rumores de todo tipo, sobre cualquier persona, ni siquiera respetaba a la familia.

Incluso el hijo que era adicto al trabajo les dio problemas porque sufrió un ataque al corazón que le dejó postrado en la cama y durante los meses que estuvo enfermo su hermano aprovechó para acercarse a su mujer, con bastante éxito, por cierto.

Los escándalos se comían a la familia que habían pretendido formar.

La familia que se estaba desmoronando porque mientras ellos trabajaban no habían sido capaces de darles a una manada de niños que se habían criado solos unos principios y valores que les sirvieran para vivir sus vidas de adultos como tales.

INARA GEORGE – Fools in love