De vez en cuando una fotografía  me lleva de nuevo a tu perfil de Instagram y una lágrima recorre mi mejilla porque las conversaciones que tuvimos se agolpan en mi memoria.

Te extraño.

Ahora me doy cuenta de cuánto dolor contenía tu mirada, cuántas cosas callaban tus palabras, cuánta sabiduría contaban tus relatos…

Podría decir que este está siendo un anno horribilis, pero no soy yo muy dada a usar el latín, yo más bien diría menuda mierda de año, porque ahora que ya hemos superado la época que más me gusta, el equinoccio de verano, ya puedo hacer un balance de cómo va el año.

Y así, por resumir… menuda mierda de año, ¡JODER!

He perdido gente que creí que iba a estar en mi vida siempre, he perdido la esperanza, ésa que dicen que es la última que debes perder, he encontrado gente maravillosa que al poco tiempo se ha ido y eso me ha hecho estar enfadada, y triste. Muy triste.

No sé qué es peor.

¿Qué es peor estar enfadada con el mundo o estar triste por lo que pasa en mi vida?

¿Qué es peor estar decepcionada con alguien o que sepas que ese alguien nunca te va a dejar de decepcionar?

Y yo mientras tanto pienso que un ictus es el resultado al dolor que sufriste en la vida, a que no te adaptabas a tanto sufrimiento, pero es que ¿quién se puede adaptar a esa cantidad de pena?

Había tantas cosas que habíamos compartido que parecíamos como una mano que se mirase en otra mano, contrapuestas, pero tú eras un hombre y yo una mujer, en concreto una que no se atrevía a contarte que habías pasado por lo mismo que yo pasé.

Entendía más de lo que podrías haber pensado que no aceptaras tu pasado, el tremendo presente que tenías y el posible futuro que no terminaba de llegar.

Rechazabas la vida que tenías, y yo tenía una visión externa que me daba una capacidad para comprenderlo mejor, era paradójico estando en la misma situación, ¿verdad?

Eres, porque me niego a hablar de ti en pasado, y porque me hace llorar, la persona que me hizo no hacerme “bicho bola” en una situación de la que no sabía cómo salir sin hacer una espiral hacia dentro, paradójicamente tú ya habías pasado por la misma situación o parecida antes.

Te apoyabas en un manillar para escapar de replegarte en tu propio yo, te apoyabas en el objetivo de tu cámara para no mirar lo que no querías ver porque era más bonito el mundo visto desde tu percepción que el mundo real, y qué razón tenías, algunas veces, no siempre.

No todo el mundo es malo.

Quedamos algunas personas que no somos gente.

Sólo hay que encontrar la forma de elevar nuestras vibraciones y las personas que vibran alto nos encontrarán, eso supondrá que nuestra vida empezará a mejorar.

Vivir en el pasado revolcándose por lo que no se puede cambiar es como contar un chiste constantemente pretendiendo que el público se ría todo el rato, es una gilipollez absoluta.

Pasar página es duro, pero necesario.

Nos podemos dar un tiempo para llorar, revolcarnos en ese dolor, pensar, volver a llorar, pero solamente un tiempo, después hay que levantarse y siendo valientes retomar las riendas de nuestras vidas.

Tú me enseñaste que con la valentía se puede llegar al otro lado del mundo, aunque te arruines, pero llegas y con la misma valentía se puede regresar y volver a empezar.

Aunque te fuiste demasiado pronto, te rendiste y lo entiendo, intentaré hacer y hacer bien todo lo que me enseñaste, aprender más y mejor.

Intentaré aprovechar más mis días y que me rindan mejor, dejar de procrastinar, y llevar a cabo todo aquello que tengo en la lista de pendientes.

Y sobre todo seguiré hablando contigo, porque las personas no mueren mientras no dejamos de pensar en ellos, y yo te pienso muy a menudo.

Gracias amigo allí donde estés nos veremos para tomar algo y charlar cuando llegue.

RAY LAMONTAGNE – Winter birds