Me reencontré con una vieja amiga y al principio me daba miedo volver a estar con ella, pero poco a poco nos adaptamos la una a la otra de nuevo. Aprendimos a conocernos de nuevo y a disfrutarnos mutuamente, como la primera vez que se instaló en mi vida. 

Y al final me di cuenta que prefiero vivir con ella que estar con otras personas que no me aportan nada positivo o que me distraen de ciertos objetivos que me he marcado para el futuro

Esas otras personas son las que ahora se llaman “personas tóxicas” y que antes se las llamaba malos amigos, novios corrosivos, los que tu padre te decía que eran “personas que no te interesan nena”, personas con problemas de adicciones, de esas “que se las ve venir de lejos, ¡date cuenta!”, mentirosos, manipuladores, y todo ese tipo de gente que ya no son personas, porque ya sabemos cómo es eso que digo muy a menudo que el gentilicio de gente es gentuza, y de persona viene personal, y que yo prefiero tratar con personas porque se toman las cosas de forma personal, de ese modo te ayudan, te aportan, te dan un soporte de forma personal, tal como hago yo.

Mi vieja amiga, ahora retomada su amistad se ha instalado conmigo y se ha traído algunos amigos que lejos de molestarme me parece que cada día me gustan más. 

Algunas personas de mis antiguos días me dicen que ya no me conocen y me preguntan si no me molesta vivir con esta extraña compañera vital y yo les respeto por pensar así, pero creo que no han probado a vivir contigo querida Soledad y con tus amigos Silencio y Tranquilidad, Independencia y Libertad

Te prefiero a ti a esas personas tóxicas de las que he conseguido librarme y ahora me siento tan ligera, tan libre como para ir y venir sin dar explicaciones ni ser juzgada o que me monten un follón y sea motivo para que la paz en mi hogar quede rota porque yo quiero ser libre haciendo algo que no está mal. 

Creo que es mejor estar a solas, en soledad, que tener que ceder parcelas de tranquilidad por gente que falta al respeto, es mejor estar sola que prescindir de mi independencia, o tener que dejar de hablar con alguien porque otra “persona” decide que no le gusta una amiga mía a la que ni siquiera conoce, cuando esa persona está rodeada de personas mil veces más tóxicas que quien me hable.

Te prefiero Soledad porque contigo yo gestiono cuándo me levando y nadie me cuestiona, cuando me acuesto y nadie me reprocha.

Y prefiero a Libertad para ir dónde me plazca y regresar cuándo me apetezca sin escenas, porque a mí si alguien me tiene que montar una escena sería mejor que fuera de una gran película, aunque pensándolo bien casi prefiero decirles a esas personas que dejaron de serlo que ahora para mí son invisibles.

ANYA MARINA – You are invisible