Merezco estar con alguien que vea lo que valgo y lo desee para sí, pero no en un sentido material, sino en un sentido etéreo

Merezco alguien que sepa el valor de la verdad y la sinceridad y practique ambas.

Merezco un hombre que me dedique su tiempo, y el que me dedique que sea tiempo de calidad y no que sea un tipo que se regale a todo tipo de personas, sean hombres o mujeres como si fuera un alquilado, y no se trata de celos, se trata de principios y de mentiras a las que he tendido que enfrentarme a lo largo de toda mi vida y en todo tipo de relaciones.

Merezco tener a mi lado a una persona que se valore por sí mismo y eso me indicará que me valorará a mí de la misma manera y que no me valorará por mi aspecto físico, porque está claro que el físico se va, pero se va para todos por igual a partir de ciertas edades y que no se puede valorar a nadie por lo que ha recibido como un regalo de la genética que no por algo que ha cultivado, como es el ser trabajadora o tener tesón hasta conseguir  la forma física que desee o necesite, como es el seguir adelante pese a todo y pese a todas las malas cosas que pasan a muchos en la vida..

Mi color de pelo natural, de piel o el de mis ojos no son algo que adorar cuando son algo que me viene dado gracias a mi genética, sin embargo, lo que sí es algo a valorar son mis esfuerzos por mejorar en la vida, por seguir aprendiendo o por volver a tener ciertas cosas después de perderlas, desgraciadamente.

Ahora menos que nunca, el aspecto físico es algo a tener en cuenta porque con dinero tanto hombres como mujeres todos pueden pagarse un buen cirujano en el mejor de los casos o buenos tratamientos, lo que tenemos por herencias no es tanto algo a adorar como lo que nos cultivamos.

Creo que merezco estar con alguien con quien note que daré lo mejor de mí misma para ser más que buena, en realidad esa persona sabrá que intentaré ser excepcional  en todo lo que hago, alguien que vea y valore lo que hago, y aún así sepa cómo forzar mis capacidades para que dé el doscientos por cien de mí. Y esa persona para hacer todo eso tendrá que ser paciente porque nada se hace en un rato si se quiere hacer bien, y nada se hace en dos ratos si se quiere hacer excepcionalmente bien y yo soy perfeccionista.

Merezco estar con una persona que me  enseñe el significado del amor verdadero, porque hasta ahora me he encontrado con gañanes que eran auténticos estafadores del amor, artistas de la mentira y escapistas de las relaciones

Merezco encontrar a un hombre auténtico y veraz que me muestre que el amor no tiene por qué ser una experiencia dolorosa, ni traumática, y mucho menos algo pasajero. Merezco estar con una persona que me muestre cómo se siente el amor real, genuino y profundo. No alguien que copie lo que ha visto en películas, ni a amigos, sino alguien que se busque las formas para ser original en el amor y que sepa que si me da el pase de entrada para el baile será su mejor vals.

Merezco alguien que me venga de cara y no que me cuente su vida por capítulos porque no vivo en un culebrón, pero sobre todo merezco un hombre que sepa venir de frente y me cuente cómo ha llegado hasta donde quiera que esté y por qué sin andarse por las ramas ni tirar de subterfugios, que a ciertas edades usamos gafas porque no vemos bien, pero las gilipolleces las vemos venir a kilómetros y a los gilipollas a millas.

A estas alturas de mi vida ya me conozco a mí misma perfectamente y sé bien qué quiero y sobretodo qué no quiero, por eso sé que merezco a una persona y no a gente, alguien que esté dispuesto a derribar los muros que yo misma me he construido alrededor de mi corazón para protegerlo de aquellos que me hicieron daño, aunque no haga pagar a nadie nuevo por los platos de idiotas del pasado, y es que yo siempre fui de esas personas entregadas que se daban sin reservas y  en el pasado ofrecí mi  corazón a hombres que no sabían cómo valorarlo ni apreciarlo. 

Hombres a los que sentía que sin rogar por su atención yo era un cero a su izquierda y su amor era importante para mí porque no eran conscientes de mi valor y no sabían que era la persona más fácil de llevar y de amar, siempre que no cometieran aquel único error que yo pedía siempre al principio de la relación que no cometieran conmigo, que no me mintieran, y junto a la mentira iba su hermana la omisión. Porque una no va preguntando ciertas cosas cuando se fía de la persona con la que está, ¿verdad?

Pero al final sobreviví sin cada uno de esos hombres que mintieron u omitieron, sin sus dobles vidas, como sin muchas personas, como sin muchas cosas, porque a todo nos adaptamos.

Siempre me dijeron que soy una mujer con un corazón de oro y una mente muy fuerte, que está pendiente de los que ama, deseando ayudar y llena de creatividad. 

Y es cierto que di todo a ciertos hombres por los que estaba dispuesta a luchar con cada parte de mí  misma. Pero, no les importaba a ninguno de ellos. No se preocupaban por mí, sino que me lucían como una especie de premio.

Por eso ahora ya sé que no soy algo para lucir, ni para llevar colgado del brazo como se lleva una mujer florero, yo soy otro tipo de mujer, soy del tipo de mujer que sabe que me merezco a alguien cuyo mayor temor sea perderme y me cuide cada día sabiendo que no me perderán, porque yo si amo a alguien soy fiel a ese hombre y a mis principios. Yo quiero alguien que camine a través del fuego del camino conmigo y que luche contra mis propios demonios para que me sienta feliz y protegida, segura y cuidada.

Realmente considero que merezco estar al lado de alguien que no tenga miedo de amar y ser amado. Una persona que sea capaz de dejar su pasado justamente allí, en el pasado. Alguien que no se avergüence de expresar sus sentimientos y que no se avergüence de mí. Un hombre que sea incapaz de hacerme dudar de su amor por mí, y que en caso de que aparezca otra mujer, sea de su pasado o del presente tenga bien claro que yo soy su mayor baluarte y su mejor estandarte.

Merezco la compañía de un hombre cuya fortaleza sea el pensamiento de que mostrar sus vulnerabilidades no lo va a castigar delante de nadie y lo va a hacer  parecer débil, sino todo lo contrario, que eso lo hará parecer humano, capaz de mejorar y de llegar más lejos cada día al intentar mejorar, como yo hago cada amanecer que no paro de luchar con todo, pero sobretodo conmigo misma para mejorar.

Merezco tener el amor de un hombre que se  asegure que sé lo especial que soy para él, porque que al mismo tiempo él sabrá que yo lo he hecho saber lo inmensamente especial que es para mí, porque las cosas o son recíprocas o no son, y todo eso no es una cuestión de dinero, sino de detalles, de pequeñas cosas que llenan un día a día, de aprenderse el uno al otro, un post it en el espejo al ir a lavarme los dientes, un te quiero en el televisor cuando yo llegue a casa antes que él, un mensaje en la pizarra de la lista de la compra con un mensaje que diga que me extrañó… un desayuno en la cama el fin de semana, cosas que compartir, que si él me da yo sabré corresponder y viceversa.

El amor es un billete de ida y vuelta que comparten dos personas que viajan hacia el mismo espacio y tiempo en un bus llamado ilusión, en una carretera que se llama proyecto común.

Aunque los años me van ajando me merezco a alguien que haga que mis ojos brillen y se iluminen de felicidad cuando esa persona esté cerca. Alguien que haga que mi cuerpo vuelva a vibrar, aunque ya casi ni me acuerdo de lo que es esa sensación, y que mi  corazón brinque en cada latido al sonar el teléfono y ver su foto cuando esa persona me llame, yo merezco volver a sentirme enamorada.

Merezco y necesito alguien que sea tierno con este pobre corazón y que me apoye en los días malos que se avecinan; merezco y necesito en mi vida  alguien que sea cariñoso y apasionado en los días buenos que me quedan.

Merezco un hombre que me bese como si fuera un pastel de cerezas, como si tuviera las ganas de los quince, la pasión de los veinticinco, el empuje de los treinta y cinco, el conocimiento de los cuarenta y cinco y la paciencia de las demás edades.

Me merezco a un hombre que me haga sentir deseada, que me haga sentir que soy la única en su vida, que soy sexy, aunque haya mujeres mas rubias o más morenas, mas altas, más jóvenes, más todo que yo, porque siempre las habrá.

Merezco alguien que me colme de afecto, de palabras dulces y cumplidos que no sean de los que se pueden oír en cualquier bar cuando las copas han empezado a hacer su efecto y a todas se las llama reina porque su nombre se confunde con la chica de al lado o con la del sábado anterior, sobre todo teniendo en cuenta que yo ya no frecuento las barras de los bares.

Me merezco un hombre de los mal llamado “de verdad”, de esos que empiezan a escasear, uno de esos que piensas en tu fuero interno que en ellos siempre podrás confiar, pero que jamás encontré uno y un hombre que le cuente lo que le cuente no lo usará para contárselo a los demás cuando yo me dé la vuelta mofándose de mi intimidad, de mis miedos, o de mis necesidades, uno que no use lo que le cuente en mi contra a la primera de cambio, bien sea en su propio beneficio, bien sea por un banal enfado.

Merezco alguien con quien sentirme como en un hogar, no en una casa.

Merezco encontrar «mi persona«, como dicen los ingleses.

Merezco a alguien que me acepte y me ame por lo que soy, por cómo soy y que siempre me deje ser yo misma, y no un tipo que me haga señales para que me ría más bajo, para que me calle porque no le parece que una mujer tenga que hablar tanto delante de tal o cual personas si los demás hablan tanto o más que yo. Un hombre que no me ponga cortapisas a la hora de elegir mis amistades por razón de lo que hagan o dejen de hacer, porque él tiene que creer en mi capacidad para discernir entre lo que está bien y lo que está mal, tiene que creer que aunque alguna amistad haga algo no lo voy a hacer yo igual. Un hombre que además de ser mi pareja sea mi amigo, que mantenga una fe incondicional en mí.

Merezco a una persona que sea consciente de todas mis debilidades y fortalezas y aún así todo me elija por encima de las demás mujeres, y de los hombres también, que en el caso de haberme visto en mi peor  momento me acepte y me ame tal como soy, aunque me ría alto y sea charlatana, aunque tal o cual.

Merezco un hombre que sea tan adulto como para querer pasar un rato haciendo el niño jugando un sábado por la mañana a despertarse a cosquillas, o aprendiendo a pintar solamente porque a mí me gustan esas cosas, pero también enseñándome cómo se hace lo que sea que le guste a él con una paciencia infinita porque es mejor sumar que restar. Y al final terminemos a hacer algo nuevo porque la vida es eso, los proyectos comunes que unen a las personas que se acoplan unas a otras y terminan siendo como el mecanismo de un preciso reloj, y no como las piezas sueltas que eran antes de encontrarse.

Yo sé lo que merezco, y también sé lo que necesito.

CHARLOTTE DAY WILSON – Work