Entonces se cansó, pero cansada cansada del todo, cansada de ver su actitud, de ver cómo repetía la misma jugada un día y otro y al siguiente. Cansada de ser ninguneada. Pero sobre todo se cansó de que ser tomada por tonta. 

Cansada de ver cómo se le iba la vida por un imbécil que no la valoraba. 

Y le dio un aviso, el primero. 

Esperaba que viera las orejas al lobo, pero no, el árbol no le dejaba ver el bosque. 

Y al poco tiempo le  dio el segundo aviso

Ahí ya iba ella en modo lobo con actitud amenazante porque sabía lo que se estaba jugando aunque él no lo quisiera ver, EL FUTURO, zoquete, el futuro, también debería de habérselo dicho sacó lo peor de ella, pero no se lo dijo. 

Desde el primero ya le avisó que no habría un tercer aviso y no lo hubo. 

Cuando alguien que se suponía que debería haber permanecido enterrado en el pasado volvió a hacer acto de presencia y él se abrazó a su decrepitud senil, esa de quien quiere poseer ante quien quiere amar y fue entonces cuando supo que debía abandonar ese barco que se hundía por sus malos días en sus malos hábitos

Qué asco le daba ese deshecho, porque no se la puede llamar persona. 

Qué asco le da aquel tipo por no ponerla a raya y por no saber contener a una mujer que se vendía como futuro cadáver, como sí la contenía a ella. 

Ahora se dedicas a dar pena en las redes sociales, a mandar cartas, mientras ella sólo quiere que él sepa que no tiene tiempo de leerle porque sólo lo tiene para ser feliz y que alguien sí lee esas misivas que manda a la nada y a ella le produce sensación de vómito y de asco por lo que destilan sus palabras y lo que implican. 

Sus palabras se le quedan grabadas en la memoria, en la mente y ahora entiende mucho más su forma de ser.

A él no le preocupa nada más que él y su ombligo. 

En ningún momento hay un atisbo de preocupación por ella, por cómo estará, por cómo hará para hacer las cosas que ya antes no le eran posibles o fáciles, y ni qué decir sobre la logística y la economía. 

A él únicamente le preocupa si hay otra persona en los días de ella y le reconcome el alma si hay alguien en sus noches. 

Yo no sé cómo se llamas en cualquier otro lugar, según mis conocimientos se llama egoísmo y egocentrismo

Ahora las piezas del puzzle empiezan a encajar, jamás la quisiste, solamente la utilizaste porque era más fácil vivir en aquella casa que hacerlo donde estabas antes.

Allí donde todo era un pérfido control y no le era permitido el juego de la zambomba, como tantos otros juegos eran mejor y más fáciles ahí que donde se te controlaba y exigía todo cuando ella no te controle con nada.

Qué asco da el desagradecimiento

Ella fue un trampolín para que otra mujer se sintiera celosa de perderle y surtió efecto, eso hizo que su autoestima subiera por las nubes, ahora ella lo sabe. 

Mientras aquella pobre ilusa defendía lo que creía que era suyo la decrepitud luchaba por recuperar lo que decía que jamás había traicionado, pero quien trabaja en la más antigua profesión del mundo no traiciona sino que hace caja, y mientras él en casa negaba todo, pero jamás había dejado de amar a aquel otro hábito. 

Qué asco da el que gusta ir a esos sitios donde el amor tiene los minutos contados por euros y no es amor sino frotamiento. 

Qué asco da la cobardía de quien no quiere salir del pozo en el que esté y agarrarse a la única persona que le quiso de verdad porque prefiere ver a las personas sólo por fuera y contratar a esas que quieren por minutos y no aman porque no hay corazón con el que amar.

NICK CAVES & THE BAD SEEDS – The mercy seat