Fuiste tan solo un tiempo perdido que aproveché de la mejor manera posible.

Fuiste aquel error que supe aceptar de la mejor manera que había y del que más a gusto me pude alejar.

Fuiste un insomnio pasajero, pero no el que más me desveló, y sí el que mejor rentabilicé.

Fuiste un cuento breve, pero no serás uno que vuelva a leer una y mil veces, sino que que vas a quedar relegado a la parte de atrás de la estantería mas alta que tenga en el desván de mi nueva casa de campo, aquel al que no subo nunca porque no tengo razones para hacerlo.

Fuiste el que quiso ir de ser dulce veneno, pero no logró ni rozarme para matarme, porque ni te diste cuenta de que yo ya llegué muerta a tus brazos.

Fuiste la piedra que no logró hacerme tropezar, porque te vi a kilómetros antes de llegar y yo soy de las que no tropieza dos veces en el mismo lugar.

Fuiste la pretendida suma que únicamente podía restar, y una ecuación que no tenía solución.

La oscuridad más clara, para quien vivía en la luz de la verdad, aunque tú no lo podías ni intuir porque desde siempre llevabas a la sombra de la falacia y su hermana la mentira.

Sólo fuiste alguien que no sabía escribir una carta de amor porque no se trata de escribir, sino de amar.

Y que yo podría leer en cualquier idioma por lo fácil que eras, por lo previsible de tus actos que siempre te llevaban al pasado.

La tontería más insana llevada por generaciones y nunca liberada.

Eras quien gritaba pidiendo auxilio en mitad del silencio que caracterizaba un “lo nuestro” que nunca hubo, aunque jamás quisieras ser liberado de tu cautiverio porque lo disfrutabas.

Mientras yo gritaba en medio de tus silencios desconocedora de lo que te hacía cambiar e intentar aprisionarme el corazón.

Porque en algún momento quise resolver todos los problemas de tus libros de matemáticas.

Entonces me di cuenta de que  tú nunca serías un futuro porque elegiste morir en medio del camino por algo que no iba ni a ser, ni a terminar, como no llegó a empezar para nadie.

Nunca llegaste a ser un todo porque preferías sacrificar cualquier cosa que tuvieras conmigo por algo que no valía más que un pasado.

Y ya no eres otra cosa que un nada.

Un día fuiste mi mejor ADIÓS en defensa propia. 

Porque no llevabas a un mañana que representara un futuro

Fuiste un hombre común que podría haber llegado a ser mi hombre, desde luego no mi hombre perfecto, pero preferiste quedarte en un hombre inmundo que eligió seguir en el mundo de los que no va a ninguna parte porque decía que estaba a gusto con la relación tal como estaba y que era mejor no avanzar.

Pero tengo una noticia para ti, la vida es como ir en bicicleta, solamente puedes avanzar cuando sigues en movimiento, si te paras te caes, como te caíste de mi vida.

Fuiste un prófugo a la fuerza de mis besos y de mis abrazos, de mis cuidados y de mis mimos que sé que vas a extrañar hasta tu último aliento.

LAURA MARLING – What he wrote