Yo sé que mi vida no ha sido perfecta, al menos no todo el tiempo, en algunos momentos sí, sé que podría haberme esforzado más, pero no solamente dependía de mí.

También sé que en algunos momentos de mi vida parecía un poco como un pez que nadaba a contracorriente, luchando contra quienes se suponía que debían ser mis mayores aliados en esto de vivir, pero eran más el enemigo que una ayuda.

Y es que de verdad que nadie me dijo como era esto de vivir, así que estoy improvisando, unos ratos más que otros porque la vida tiene esa jodida manía de repetirme ciertas lecciones.

Quizá fallé… a veces como hija, a veces como esposa, amante y como pareja, como sobrina y prima, como hermana si es que se me podía llamar así y otras veces como amiga.

Quizá también me fallaron… infinidad de veces como hija, multitud de veces como esposa, y como amante y también como pareja, como sobrina y prima, como familiar en general, como hermana si es que se me podía llamar así y otras tantas veces como amiga.

No siempre digo lo correcto, lo sé, estoy trabajando en ello, pero es que me cuesta.

Muchas veces me cuesta expresarme, y a veces lo que digo lo digo de una forma muy abrupta, que a los demás les cuesta entender y no es un reproche es la pura verdad.

Hay gente que es capaz de separar las cosas, que entiende que digo las cosas por cariño, por amor, aunque las diga con palabrotas, aunque las diga con tono exasperante, aunque me meta con gente que otros quieran, pero todo lo que digo lo digo con sinceridad y aún peor basándome en mi experiencia.

Y siempre siempre, lo que digo, lo digo con la mejor intención, aunque pierda las maneras, lo que digo de verdad que lo digo desde el corazón e intento que les vaya lo mejor posible a las personas que amo y quiero.

Yo hago distinción entre amar y querer.

No soy la mujer mas hermosa del mundo, lo sé, y lo sé porque tengo un espejo en casa al que me miro y que no me miente, pero soy yo. Tampoco soy la mujer más horrible del planeta, lo tengo claro, por más que algunas personas hayan intentado difamarme a lo largo de mi vida o por más que hayan intentado disfrazar mis actos.

Con el tiempo he aprendido a gustarme, a que me guste el color de mi pelo y a adorar el color de mis ojos. Con el tiempo he dejado de seguir las estúpidas modas que imponen cánones de belleza, anda que… mira tú que si me opero en los noventa para tener tal o cual características físicas y ahora ya no se llevasen… ¡menudo chasco! Porque veo que eso les está pasando a varias personas que trabajan en televisión.

Me encanta la comida. Y estoy aprendiendo a cuidarme por medio de lo que como.

Además, me gusta enseñar a quien quiera prestar atención con lo que sé de mil temas, de artesanía, de idiomas, de cocina, de plantas,  y a mi vez aprender de quienes me puedan aportar  con su sabiduría algo más.

Bueno, no, me gusta enseñar sobre todas las cosas que sé, que he ido aprendiendo a lo largo de mi vida, porque soy autodidacta, porque me gusta cultivarme, porque soy una mente inquieta.

Tengo cicatrices porque tengo una historia.

Algunas de mis cicatrices las puedes ver y representan lo mejor de mi vida.

Algunas de mis cicatrices no las puedes ver porque son del corazón, del alma, de la psique y representan lo peor de mi vida, aquello que porto en mi mochila vital, piedras que me pesan en el alma y que algunos días consigo que no trasluzcan a mi mirada y esta no se vea demasiado triste.

Algunas personas me aman, algunas personas me quieren, para otras personas soy indiferente, otras no me soportan. Y del otro lado de la tortilla para mí algunas personas me son indiferentes, otras son insoportables para mí, a muchas personas las quiero y a unas pocas las amo o las amé.

Hice dos maravillas en mi vida, hice cosas buenas, hice cosas mediocres, hice cosas malas. Hice cosas que prefiero olvidar e hice cosas por las que me siento tan orgullosa que quisiera que me recordasen algunas personas que son importantes para mí.

Salgo sin maquillaje y muchas veces ni me arreglo el pelo. Total… ¿para qué? Me pregunto.

No pretendo ser alguien que no soy. Soy quien soy, orgullosa de ser quien soy, competitiva si me retan, impulsiva cuando me enfado, testaruda, tozuda hasta la médula, soy la representación del tesón, hasta un poco loca, pero así soy yo, puedes amarme o detestarme, y si me detestas me dará igual, la verdad.

Aprendí a dejar ir a quien no me dio razones para quedarme, pero ten por seguro que se lo ganó a conciencia, a luchar por quien lo merece y lo demuestra.

No me gustan, ni me van los términos medios, conmigo es todo o nada, porque cuando amo, lo hago con todo mi corazón.

Para mí la vida es o blanca o negra, o redonda o cuadrada.

No ando por cuerdas flojas cayendo en losas redondas y grises, soy la que continúa por el camino amarillo para llegar al lugar de la magia porque creo en ella.

No pretendo agradar a todos, tengo muy claro que no se puede caer bien a cien personas de cien que tengas delante, por más que lo intentes.

No me disculpo por ser yo, pero sí intento mejorar del “yo” que era ayer o era el año pasado.

Y si no me disculpo es porque sinceramente estoy muy segura de que actué correctamente, tampoco es que esté sentada esperando una disculpa, cada cosa en su momento, y cada cual sabe cómo tiene que hacer.

Si no nos movemos hoy quizás sea demasiado tarde cuando vayas a dar el paso.

Quien no quiso cuando podía quizás no podrá cuando quiera.

Aunque eso es aplicable para el mundo entero menos dos personas.

Sin embargo, aunque mi vida no ha sido perfecta tengo un plan en el que confío, he diseñado una hoja de ruta en la que he pensado cómo voy a trabajar los próximos años para lograr aquello que añoro, recuperar lo que es mío por derecho natural, porque algunas personas no podemos vivir sin ciertos alicientes, como el amor.

Tengo una vida soñada con la que cumplir.
SHANIA TWAIN – I’m gonna getcha good

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©VictoriadelaFuente2018

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